“Para mí sería un honor, es el sueño de mi vida”, dijo Mariana Catalano recientemente cuando le preguntaron por las versiones que la ubican entre los nombres que podrían llegar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. La jueza salteña aclaró que solo son trascendidos, pero dejó en claro que la posibilidad le interesa.
Catalano integra la Cámara Federal de Apelaciones de Salta. En 2015 llegó a ese tribunal después de que el entonces senador nacional Rodolfo Urtubey impulsara su pliego en el Senado. El «tolo» presidía la Comisión de Acuerdos y el pliego finalmente obtuvo la aprobación.
Su carrera judicial incluye estudios en Buenos Aires y Madrid, un doctorado en Derecho Constitucional y una tesis dirigida por Ricardo Lorenzetti, actual integrante de la Corte.
La blonda aspiracional está casada con Javier David, un hombre que conoce hace años los distintos pisos del poder salteño. Durante el gobierno de Juan Carlos Romero fue secretario general de la Gobernación y ministro de Hacienda y Obras Públicas, luego fue urtubeicista y actualmente trabaja tras la sombras en la municipalidad capitalina. Hoy tiene un perfil mucho más bajo, su lugar pasa más por los vínculos y la influencia detrás de escena.
Una jueza federal salteña, cuyo pliego fue impulsado por Rodolfo Urtubey, aparece ahora mencionada para el maximo tribunal nacional. Su marido, Javier David, atravesó el romerismo, enfrentó a Urtubey, pasó por el gobierno porteño y terminó acompañando al propio Urtubey.
La eventual llegada de Catalano a la Corte dependerá, como ocurre con cualquier juez que aspire al máximo tribunal, de los acuerdos que puedan construirse en Buenos Aires. Y ahí es donde una trayectoria judicial salteña puede encontrarse con intereses políticos nacionales y con los vínculos locales de quienes conocen esos circuitos desde hace años.
Por ahora, Catalano tiene un sueño… veremos si solo queda en el plano onirico.
