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sábado, agosto 15, 2026

Las farmacias, en terapia intensiva: las ventas se desploman hasta un 25% en Salta

Esta caída en las ventas expone, sin anestesia, el deterioro del poder adquisitivo de los salteños. La gente elige qué medicamento toma y cuál deja.  

La presidenta de la Cámara de Farmacias de Salta, Susana Carrasco, encendió la alarma: la baja del consumo oscila entre el 20 y el 25 por ciento y golpea con más fuerza a las farmacias chicas, esas que todavía sobreviven en los barrios y que hoy ven cómo los clientes compran lo mínimo indispensable.

“Hoy la gente elige”, explicó Carrasco. Y esa elección es brutal: se compra lo urgente y se deja de lado todo aquello que mejora la calidad de vida. Vitaminas, complementos y medicamentos de venta libre, históricamente claves para sostener la rentabilidad, quedaron fuera del carrito. El ajuste también llegó a la salud cotidiana.

Como si la caída del consumo no fuera suficiente, el sector debe competir con supermercados y comercios que venden medicamentos sin control profesional. Una distorsión peligrosa que se ampara en el rótulo de “venta libre”, como si eso implicara ausencia de riesgos. “No significa que no tenga acción terapéutica ni efectos colaterales”, advirtió Carrasco por FM Aries.

A este combo se suma la apertura de importaciones sin controles sanitarios firmes. “No es lo mismo importar una remera que un medicamento”, señaló la titular de la Cámara, reclamando garantías mínimas sobre lo que termina consumiendo la población, en un contexto donde ya hubo episodios que dejaron al descubierto la fragilidad del sistema de control.

En medio del derrumbe, la receta electrónica aparece como una de las pocas herramientas que funciona: reduce errores, agiliza trámites y mejora la atención. Incluso permite que el paciente llegue a la farmacia con la medicación ya preparada. Un pequeño alivio en un sistema cada vez más asfixiado.

Mientras tanto, los descuentos de obras sociales se achican. Algunos medicamentos de venta libre aún conservan cobertura, pero lejos quedaron los descuentos totales: hoy rondan el 40%. La conclusión es clara: cuando las ventas caen un 25%, no solo peligra el negocio. Peligra el acceso mismo a la salud.

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