Laura Jorge Saravia es concejal capitalina, pero elige a jugar de comentarista; en una reciente entrevista se refirió a la crisis que atraviesa el país y reconoció que la cosa está difícil, pero pidió paciencia.
Desde la comodidad que otoga ser una virtual ñoqui, que va una vez por semana al concejo, tuvo el tupe de pedir a la gente que siga acompañando. Mientras tanto, los barrios no aparecieron ni por asomo en lo que dijo.
Dejó en evidencia que no tiene una agenda sobre lo que pasa en la ciudad que debería representar. Servicios, situación de las calles, transporte, ni una maceta en una plaza. Solo una defensa de Milei y algunos comentarios al pasar sobre Salta.
«Nosotros apostamos a la cultura del trabajo, que se reactive, que cada vez más argentinos tengan un trabajo formal, que puedan mantener su familia, su hogar, que todos hagamos el esfuerzo. Nadie quiere gente que esté desocupada o que esté bajo la línea de pobreza. Queremos lo mejor y vamos a ir hacia eso», declaró en un programa televisivo.
Lejos de hacer honor a su palabra, cada vez es menos notorio su trabajo, si es que alguna vez lo tuvo. Su responsabilidad es la cuestión municipal no justificar decisiones nacionales que están impactando directo en la gente.
Pedir paciencia sin meterse con los problemas concretos es un acto tan hipocrita como cobrar y aparecer para la foto y volver a su aposento.
Fuente: www.datopreciso.com.ar
