Según datos emitidos tanto por organismos públicos como privados, Salta sigue estando entre las tres provincias más pobres del país, registrando datos gravísimos: más de 35% de pobreza, casi un 10% de indigencia, un elevado indice de desnutrición infantil y un 40% de trabajo informal. Pese a eso Urtubey sueña con ser presidente.

Es conocida la intención del gobernador Urtubey de convertirse en candidato a presidente de la Nación. Si bien en declaraciones suele ser discreto con sus ansias, lo cierto es que todos sus movimientos están orientados en post de ese objetivo. Todavía falta para definir quiénes se disputarán el Ejecutivo. Y falta mucho, resta un año por delante que seguramente estará signado por las turbulencias en la economía. Sin embargo, hay algo que ya es una verdad irrefutable: el fracaso del gobernador en resolver los grandes problemas de los salteños durante 12 años de gestión.

La dura realidad

No resulta novedoso señalar que Salta siempre figure entre las provincias más pobres del país. En los años urtubeicistas la situación empeoró notablemente en vez de mejorar. Así, en el año 2017, cuando se presentaron estadísticas oficiales, la provincia registraba un índice de 33.2% de pobreza, que va acompañado del aumento del trabajo en negro y del aumento del índice de la pobreza infantil.

Esto, a contramano de los índices a nivel nacional, donde, si bien no de manera significativa, se han disminuido los niveles, en cuanto a la pobreza estructural de provincias como Jujuy, por mencionar alguna.

Cuando un gobernador aspira a la presidencia, su mejor carta de presentación está dada por la provincia que dirigió. En este caso, para Urtubey el panorama es desastroso. Además de los índices económicos que no lo dejan para nada bien parado, se erigen otras desigualdades sociales en las que Salta es pionera: tal es el caso de los casos de los femicidios. Salta es la provincia que registra la tasa más alta de femicidios del país, contando con alguno de los casos más escandalosos a nivel nacional, entre los que se hallan casos que involucran a redes de trata o a individuos pertenecientes a las instituciones públicas de seguridad.

La situación en el interior de la provincia, sobre todo en el norte provincial es aún todavía más preocupante, ya que los índices de empleo informal y en negro han  rondado el 40%. Se ha puesto de manifiesto, por tanto, el agobio y la inutilidad de las pocas medidas que el ejecutivo salteño ha intentado implementar. Peor aún, cuando se tomaron créditos como por ejemplo el Fondo de Reparación Histórica la totalidad de los obras prometidas no se concretaron y ni hablar del ultimo préstamo tomado el año pasado a tasas usurarias.

Además de los  alarmantes índices de pobreza, Salta no registra aumentos en los niveles de productividad, ni en la inversión en obras públicas, lo que explica en gran manera el aumento del empleo en negro y el cuentapropismo.

Pero no sólo sector público no ha generado empleo, sino que el sector privado del turismo o la mineria, al que Urtubey ha defendido en diversas ocasiones, tampoco ha registrado un aumento en cuanto a la incorporación de nuevos empleados.

Como si esto fuera poco, otro de los datos que deja la gestión Urtubey es el flujo de salteños radicados en zonas de basurales (31%), la cantidad de adultos mayores sin previsión social (22%) y el porcentaje de vecinos sin cobertura médica (22%).

Todos estos elementos demuestran que Urtubey mientras gobernó Salta no pudo sacar adelante a la provincia y, en rigor, se podría decir que empeoró el delicado estado en que la dejó Juan Carlos Romero.

Es imposible no pronosticar lo que puede significar al país su llegada al sillón de Rivadavia; con lo que hizo en Salta basta y sobra para asegurar que un hombre que es responsable directo de la miseria en la que se encuentran miles de salteños pueda dar una solución a la preocupante realidad económica y social del país.

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