“En el primer mandato uno trata de buscar a los mejores, en el segundo se queda con los leales y en el tercer mandato quedan los cómplices, entonces es difícil que se pueda hacer una buena gestión”
Clarísima la declaración de Sáenz, el archivo compromete, pocos pueden resistirlo.
Uña de guitarrero, muñeca de rosquero y mentirosito en primera fila. Muchas veces hablé del valor de la palabra, es fundamental lo que se dice y lo que se hace porque fortalece la credibilidad, el honor y la confianza.
Pero si comenzás mintiendo, no dándole valor a la palabra, no vas por buen camino.
Mentiste Gustavo, sos mentirosito. Me quedó grabado, en la época del Covid prometiste entregar 10 mil lotes ¿dónde están?
¿Dónde está la limitación de los mandatos? Reformaste la Constitución, pero con una trampita, no fue taxativa al establecer que no hay tercer período para nadie.
Pero esa angurria de poder, la de ser el que más poder acumuló en la Provincia, la práctica de si no sos mi amigo, sos mi enemigo, se impuso.
Tenés la gran oportunidad de pasar a la historia como aquel gobernador que puso límites, pero sos mentirosito.
Otra trampa, la ley de lemas, muy ajena al beneficio de la gente, se le quiere llamar ley de participación, pero es otra mentira. Es como dijeron, “un traje a medida” a la medida del “Niño elgante”.
También mentiste en que iba a haber austeridad, no la hubo, después aparecieron nombramientos. Distinto habría sido que se suspende por seis meses la pauta publicitaria.
Podrías priorizar el gasto de otra forma. Es un Gobierno pobre y te manejas como jeque.
El uso del avión de la Provincia como propio no ha cesado. Se manejan como si la plata fuera de ustedes.
Viajaste a celebrar tu cumpleaños con Ariel Lijo y con el catamarqueño Jalil, para asegurar una rosca política y judicial, que según los entendidos se lee como un intento de blindaje.
La otra mentirilla es la minería, hay que controlar que no nos quedemos sin agua con la Ley de Glaciares, pero además, la actividad no derrama beneficios.
Tiene que haber un cambio. La plata de la provincia es de los salteños, no de los gobernantes.
Posdata ¿hacía falta arrastrarse ante el embajador norteamericano? Me dio vergüenza ajena, no fue la recepción de un mandatario serio.
Por Turi Mangione
