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lunes, agosto 17, 2026

Mercado San Miguel: los Muratore y una historia de nunca acabar

El histórico administrador del mercado y su hijo siguen vigentes. A pesar de que obligaron a “Pepe” Muratore a abandonar su cargo, tras 30 años, padre e hijo se dan maña para estar todavía adentro.

Lo hacen a través de la Fundación Innovación, dirigida por Ángel “Lelo” Muratore, el hijo de Pepe. Según se conoció, el municipio paga 30 millones de pesos mensuales para que esa fundación brinde seguridad en el mercado. Una fortuna que sale de los impuestos de todos los contribuyentes de la ciudad.

Lo que no se entiende es porqué la Municipalidad le sigue pagando a la Fundación Innovación por un servicio, cuando, por Ordenanza, se eliminó la participación de fundaciones en la gestión del mercado, justamente para avanzar en transparencia en la administración.

De hecho, el municipio, a través de sus organismos competentes, había anunciado que iniciaría una demanda para que se investigue algunos de los hechos fraudulentos. Varias son las denuncias en contra de los Muratore por, presuntamente, sacar mercadería del San Miguel en beneficio propio. O para su club o para otros emprendimientos personales.

El historial de los Muratore no es el mejor: las denuncias por enriquecimiento son múltiples. Una de las últimas, mientras estaban al frente del Mercado, le pedían a los puesteros el monto del alquiler de sus puestos. Hacían que abonen a la fundación, en vez de pagar directamente al municipio. Este hecho se dio luego del incendio que sufrió el Mercado San Miguel en 2024.

En diferentes momentos, puesteros lo denunciaron por “quedarse” con el pago de los alquileres de sus puestos. Tras ello sufrieron amenazas por parte de la patota de “Don Pepe”.

De hecho, tuvo que ser la Justicia quien le ordene a Pepe la salida del Mercado. En una suerte de resistencia, se negaba a dejar su cargo y las oficinas del Mercado, pese a que la Municipalidad es quien tiene la competencia de designar o remover a los administradores del Mercado. Desde ese momento, la Justicia también le impide acercarse a menos de 200 metros y alterar la documentación del establecimiento.

También hubo algunas voces que aseguraban que “Lelo”, el hijo de Pepe, sacaba mercadería y elementos para llevar a San Miguel, el club deportivo que fundaron los Muratore. Otros, también señalan a Viviana García, la esposa de “Don Pepe”, a quien le dieron la administración de El Patio de la Empanada.

Con estos antecedentes, por todos conocidos, algunas preguntas flotan en el aire: ¿Por qué la Municipalidad sigue sosteniendo los contratos de la familia Muratore? ¿Qué hay detrás de esto? ¿Hasta cuándo la familia Muratore seguirá viviendo de los salteños?

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