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miércoles, septiembre 9, 2026

Muerte de Cordeyro: caso cerrado antes de empezar

La autopsia preliminar arrojo: “asfixia por ahorcamiento. Lesiones por fuego”. El resultado fue la confirmación de una historia que ya estaba escrita y que se había dejado en claro un día antes en la conferencia de prensa.

Desde el inicio, todo fue orientado hacia el “suicidio”. Como en otras oportunidades, nuevamente se dejaron ver los hilos; se dirigió claramente la mirada.

  • Mostraron el video de Cordeyro subiendo solo al cerro con una mochila que nunca apareció.

  • Insistieron con que “fue voluntario”.

El exjefe de Investigaciones venia denunciando los vínculos narco en las estructuras del Estado. También había sembrado dudas sobre la muerte del chino Saavedra en el caso Jimena Salas, lo cual obligó al Procurador Castiella a cruzarlo. 

En otro momento de la historia, en otra Salta no tan lejana, Juan Manuel Urtubey salió a dar explicaciones públicas por la brutal muerte de las turistas francesas.
Dio la cara. Habló. Hoy, en cambio, Gustavo Sáenz se borra.
Sigue de campaña, cantando. Y deja que sus fiscales y su prensa amiga cierren el caso Cordeyro con una teoría patética: “Subió solo. Se ahorcó. Fin.”

 Cordeyro venía denunciando:

  •  Narcos con protección estatal.

  • Funcionarios vinculados al crimen organizado.

  • Casos como el de Benjamín Cruz, exsecretario de Seguridad de Sáenz y apoderado de su partido, al que nadie se atreve a investigar.

Cordeyro sabía. Cordeyro hablaba.
Y ahora está muerto.

Y los fiscales actúan como siempre: Rápidos para cerrar, lentos para indagar. Se apuraron a descartar toda hipótesis.
¿Dónde está el Ministerio de Seguridad?
¿Dónde está el gobernador?

¿Dónde está la mochila?

Los salteños no somos tontos.
Sabemos leer entre líneas.
Y lo que está pasando es simple: se construyó un suicidio para no seguir tirando del hilo de la conexión entre el narcotráfico y el poder político salteño.

No se trata solo de Cordeyro. En otros casos como el de las turistas francesas en donde la policía “plantó” pruebas y se fabricaron culpables o el del comisario Píccolo, que cuestionaba este encubrimiento y apareció “suicidado” o el de la campesina Liliana Ledesma, en donde se protegió hasta su muerte al diputado  Aparicio, integrante del clan Castedo y se dejó escapar al sicario Lino Moreno, ya condenado, aquí puede pasar lo mismo.

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