Se trata del dueño de la firma agroindustrial Ledesma. Fue acusado por delitos de lesa humanidad en la llamada “Noche del Apagón” ocurrida en 1976.
Este lunes murió el empresario Carlos Pedro Blaquier, dueño de la firma agroindustrial Ledesma de Jujuy, una de las más importantes del país. Blaquier tenía 95 años y fue hijo de María Esther Estrugamou y de Carlos Félix Miguel Blaquier Álzaga. Estuvo casado con Nelly Arrieta Wollman.
Blaquier y su capataz Alberto Lemos fueron acusados por los secuestros y desapariciones que ocurrieron en Libertador General San Martin durante la última dictadura cívico-militar. En esa época las fuerzas militares se llevaron a trabajadores azucareros y militantes políticos en camionetas que aportó la propia empresa Ledesma.
En 2012 la justicia federal de Jujuy procesó a Blaquier por delitos de lesa humanidad al considerarlo cómplice primario en 26 casos de privación ilegítima de la libertad en una causa iniciada por el llamado “Apagón de Ledesma”, como se conoce a la detención ilegal de unas 400 personas producidas entre el 20 y el 27 de julio de 1976.
Sin embargo, en 2015 la Cámara Federal de Casación Penal dictó la falta de mérito en el procesamiento a Blaquier y la Corte Suprema paralizó la causa durante seis años. Así, recién en 2021, los cortesanos emitieron un fallo en el que sostuvieron que la Casación había obstaculizado el avance de la causa y revocaron la falta de mérito.
El caso Blaquier-Ledesma fue incorporado en un informe de la Secretaría de Derechos Humanos titulado “Responsabilidad empresarial en las violaciones de derechos humanos en Argentina” que retoma una investigación del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y el programa Verdad y Justicia.
Dicho informe aporta datos concisos sobre el rol de 25 empresas en sus zonas de influencia durante el terrorismo de Estado. Allí se advierte que las patronales dieron información sobre sus empleados a la Junta Militar y que proveyeron recursos logísticos para la represión ilegal.
A pesar del avance en distintas causas vinculadas a la dictadura cívico-militar y la responsabilidad empresarial, Blaquier murió impune porque el juicio se fue dilatando gracias al Poder Judicial. “Sin condena judicial, pero con el repudio popular. Beneficiado sistemáticamente por la corporación judicial”, sintetizaron desde HIJOS-Capital.
