De manera totalmente irresponsable, el gobernador Juan Manuel Urtubey, a poco más de diez días de dejar su cargo, anunció 2500 titularizaciones docentes y 900 pases a planta permanente de ordenanzas de escuelas.

Si bien, lógicamente, se trata de un anuncio que a esos trabajadores les significa una mejora en sus relaciones laborales, lo cierto es que Urtubey lo hace cuando su gobierno está prácticamente terminado.

La medida en efecto deja planteado un nuevo problema al gobierno entrante de Gustavo Sáenz. De este modo, la “transición ordenada”, se vio interrumpida por el hecho de que tendrán que aumentar las partidas en gasto público, y no se trata de cifras menores, sino que son varios millones que tendrán que estar previstos en el presupuesto 2020.

¿Cuál es entonces el afán de Juan Manuel Urtubey de estas medidas a último tiempo? Claramente se trata de un intento desesperado por limpiar imagen, luego de doce años de paupérrima gestión, de números increíbles de pobreza y desempleo, y de competir en el ranking nacional por ser de las provincias más marginadas. Y con el agravante de una educación provincial de pésima calidad.

Y esto tiene otro sentido, además, porque si el gobernador tuvo el poder para hacerlo durante doce años, ¿por qué recién ahora  y a días de dejar la gobernación? ¿Por qué no lo hizo con los millones y millones que gastó, de recursos del Estado, para pagar su campaña presidencial?

Todo es muy evidente: los números y las acciones hablan por sí solos, un gobernador que en el último año, no estuvo en la provincia, debería, cuanto menos, garantizar una gobernabilidad relativamente tranquila para el que viene y no jugar con la esperanza de los docentes.

Por Anibal Roldan

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