Estaba cantado: la decisión del justicialismo salteño de acompañar al oficialismo de Javier Milei en el Congreso iba a terminar en la intervención. Sobre todo, si la conductora nacional es Cristina.
En la reunión de ayer del Consejo Nacional Justicialista se decidió intervenir el distrito Salta y el distrito Misiones del Partido Justicialista (PJ). La decisión era obvia: la idea de Cristina Fernández de Kirchner, la nueva presidenta nacional del PJ, de poner en las listas a “leales al proyecto nacional y popular” chocaba de lleno con los intereses de los dirigentes del justicialismo salteño.
Desde hace ya largos años que el PJ salteño está cooptado por el saencismo, que alejó a la fuerza de las estrategias electorales que se tomaban a nivel nacional. Pero todo se precipitó por la conducta que adoptaron los tres diputados nacionales que tiene el PJ salteño. El acompañamiento con sus votos a todas las iniciativas de Javier Milei y el oficialismo fue la gota que rebalsó el vaso entre los principales dirigentes del peronismo nacional.
Pamela Calletti, electa en 2021 por el Frente de Todos y Pablo Outes y Yolanda Vega, electos en 2023 por Unión por la Patria, decidieron abandonar el bloque del peronismo y armaron, junto a los diputados de Misiones, distrito también intervenido, el bloque Innovación Federal, que es usado por los gobernadores de Salta y Misiones como moneda de cambio en Casa Rosada.
La inconducta partidaria de los diputados nacionales se suma a la decisión de los dirigentes partidarios de ir -siempre- en contra de las estrategias electorales que se adoptaron en los últimos años.
Pensar que la catarata de discursos en contra de Cristina Fernández de Kirchner que Gustavo Sáenz y los principales dirigentes del PJ local esgrimieron en los últimos años no tendría consecuencias con el arribo de Cristina a la conducción nacional del partido resultó poco inteligente.
Tras el fallido intento de disputarle la conducción a Cristina, Esteban “Tuty” Amat, ahora extitular del PJ salteño, intentó acercar -tibiamente- posiciones con la expresidenta. Para ello envió a Soledad Troyano, una “cuatro de copas” en la toma de decisiones, a reunirse con CFK y “explicar” que todo era una gran “confusión” y que ellos estaban para acatar sus órdenes.
Pero la explicación no fue suficiente para una dirigenta de fuste como Cristina. Tampoco ayudó la sumisión del saencismo a La Libertad Avanza y su consecuente apoyo irrestricto a Javier Milei.
Ahora habrá que esperar para ver qué dirigente se hace cargo de la intervención para saber hacia dónde se corre y cómo jugará en los próximos comicios. Tanto en los provinciales como nacionales.
Por ello, la intervención resulta lógica y oportuna, ya que el Partido Justicialista, tal como estaba, resultaba una estafa para el electorado salteño.
