Esta mañana se reinició la búsqueda de cinco personas naufragaron en el Río Bermejo. El hecho que conmocionó a dos países tiene de fondo un cuadro de pobreza y una desesperada búsqueda de supervivencia que lleva a arriesgar la vida en procura del sustento.
Cinco personas que son intensamente buscadas luego de que el gomón en el que viajaban pinchara con sus ocupantes. Desde las 8 comenzaron los rastrillajes en las orillas del río tanto del lado argentino como boliviano. Entre los náufragos se encuentra un bebé de tan solo un mes de vida, a quien su padre vio cuando era arrastrado por las aguas.
En la precaria barcaza formada por maderas y gomas, cruzaban aproximadamente 20 personas a bordo.
Los cruces son parte del paisaje cotidiano, es decir de una realidad social que de tan común ya se había naturalizado. El contrabando consentido de hojas de coca tiene ese origen en el territorio argentino. El consumo norteño de las hojas de coca, una costumbre ancestral, no forma parte de la agenda nacional. De hecho, la legislación vigente es tan elocuente que admite el contrabando como forma de abastecimiento toda vez que, está permitido el consumo, pero está prohibida la importación y la producción.
A una demanda sostenida se le suma otro drama social, de los tanto de la región, la conmoción nacional por este tipo de «actividad económica» no puede encontrar explicación si no se conoce la insoportable pobreza y falta de perspectivas que tienen miles de personas en el norte provincial y en la región en general.
La desesperación, que llevó a un padre a embarcarse en una riesgosa osadía, no comenzó con el naufragio sino mucho antes.
