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miércoles, septiembre 9, 2026

Sáenz, el opositor exprés: de la rebeldía al servilismo en tiempo récord

El gobernador volvió a mostrar su elasticidad política: primero se hizo el opositor de Milei, pero al recibir al ministro del Interior ya habló de “servir, pero no ser sirvientes”, dejando en claro que quiere volver a ser aliado. ¿Y la independencia de sus candidatos?

El acting opositor de Gustavo Sáenz duró lo que un suspiro. Apenas días después de sus quejas contra el Gobierno nacional, volvió a tender puentes de obediencia al flamante ministro del Interior, Lisandro Catalán. Con tono de equilibrista, lanzó una frase que busca sonar digna pero que en realidad desnuda su necesidad de alinearse: “queremos servir, pero no ser sirvientes”.

La definición parece un trabalenguas político, pero en los hechos significa algo bien claro: Sáenz quiere recuperar la bendición de la Casa Rosada y garantizar que su tropa legislativa funcione como respaldo al oficialismo nacional. Nada de autonomía, nada de independencia: puro pragmatismo disfrazado de federalismo.

La contradicción es flagrante. Hace apenas días se mostraba en los medios porteños como un opositor “duro”, indignado porque Nación lo había “dejado sin obras”. Hoy, con sonrisa diplomática, se sienta con el enviado de Milei y se acomoda en el papel de socio colaborador. La metamorfosis ya no sorprende a nadie: es la marca registrada de un gobernador que nunca rompe, sino que solo se acomoda.

En este contexto, la gran pregunta es qué rol jugarán los candidatos de Primero los Salteños. Además, de al lobby minero, ¿a quién responderá Flavia Royón? ¿Ignacio Jarsún tendría margen de maniobra o deberá someterse, como el resto del saencismo a los designios del oficialismo nacional?

Con un jefe político que se muestra dispuesto a levantar la mano por Milei cada vez que lo necesiten, ¿puede alguien creer que los legisladores nacionales saencistas tendrán independencia? Todo indica que la boleta de Royón y de Bernardo Biella es, en los hechos, un anexo legislativo del oficialismo nacional.

La oposición exprés de Sáenz no solo desnuda su debilidad política, sino también la falta de rumbo de su espacio. De enemigo ruidoso a aliado complaciente en cuestión de días: un verdadero manual de supervivencia política, aunque a costa de los intereses de los salteños.

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