Mientras desde la Provincia aseguran que se trabaja en generar las condiciones para que profesionales quieran trabajar en el norte, trabajadores de APS afirman que la falta de los mismos recae sobre ellos, quienes deben comprar incluso sus propios elementos de trabajo.
Ayer finalizaron las inscripciones para postulantes a cubrir funciones de instructorías en residencias profesionales en diferentes hospitales de la Provincia. En este marco, Viviana del Valle Guitián, directora general de Gestión del Conocimiento, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Organizacional del Ministerio de Salud Pública, fue consultada respecto a las condiciones que se ofrecen desde la para cubrir la gran demanda de profesionales de la salud que existe, particularmente, en el norte provincial.
Según indicó, se trabaja con convenios con universidades para cubrir especialmente los cargos de medicina familiar. Reconoció que en el área de Pediatría solo se cubrió el 50% de los cupos, por lo que evalúan realizar un llamado extraordinario, y señaló que en Orán y Tartagal la cobertura de especialistas fue más baja.
De acuerdo con Guitián, se encuentran trabajando para garantizar condiciones en materia de viviendas, tomando en consideración que las y los residentes deben permanecer en las localidades al menos tres años. “En Tartagal se cubrieron muy poco los cargos, pero los profesionales son de Tartagal”, señaló afirmando que idéntica situación se dio en Orán. “Se abrió la residencia general para cirugías, pero las otras también se cubrieron poco y es gente que vive en Orán”, agregó.
Por otra parte, al ser consultada sobre el cumplimiento efectivo de la Ley de Salud Intercultural, que prevé, entre otras medidas, la designación de facilitadores bilingües, la funcionaria aseguró que en Tartagal cuentan con cuatro facilitadores.
La otra cara
“En Atención Primaria somos los primeros que estamos con las familias, conocemos la situación, somos los primeros en llegar, pero los últimos en recibir aplausos”, lamentó Alfredo, trabajador de Atención Primaria de la Salud en Tartagal desde 2011.
“Acá en el norte no se cubre la demanda porque son muchos y tenemos muchos inconvenientes con la gente de pueblos originarios que viven sobre ruta 86, no alcanzan los médicos, están muy saturados”, aseguró el trabajador para luego señalar: “A nosotros, que estamos en Atención Primaria, nos complica porque no podemos llevar a los enfermeros al lugar, tenemos que verlos en la casa, y nosotros no hacemos curación”.
Haciendo alusión a las medidas de fuerza que llevaron adelante frente a la delicada situación económica, enfatizó: “No pudimos completar el porcentaje. Yo trabajo en el sistema educativo, a la tarde soy personal de educación. Me preparé bastante para tener estos cargos y sabía que se venían tiempos difíciles y tuve que prepararme más. Tengo dos sueldos, pero hay que trabajarlos, afecta en lo psicológico y tengo que remarlo”.
Por otra parte, señaló que si bien el hospital de Tartagal cuenta con facilitadores bilingües, son principalmente wichi, cuando en el norte existen nueve etnias, según sostuvo. Al respecto, subrayó: “Por ahí van hermanos que son de la etnia guaraní, curupí o chorote. Yo propongo que tendría que haber uno de cada etnia. Queremos darles a entender algo y no nos entienden el castellano, ahí fallamos nosotros, fallan los facilitadores”.
“Nosotros hacemos mucho trabajo en general, los de Atención Primaria. Tenemos que hacer vacunas, traslado de embarazadas, tratamiento de tuberculosis. Nos sentimos saturados porque nuestra mochila es pesada, psicológicamente. Te da ganas de tirar todo porque llega fin de mes y no te alcanza el sueldo”, aseveró con malestar.
De acuerdo con lo que precisó, cada agente sanitario tiene a su cargo más de 100 familias, entre 300 y 400 personas a quienes deben visitar durante tres meses. “Uno tiene que usar estrategias para llegar al 90%. Nos exigen el 100% y en el norte es difícil. Nunca vamos a llegar al 100%”, dijo con preocupación para luego dar detalle de otras falencias que dificultan aún más su tarea.
Según expuso el trabajador, el hospital de Tartagal suele requerir la asistencia de camiones cisternas ante la falta de agua, e incluso les es donada en bidones. “No podemos evitar la diarrea por la falta de agua, no nos sirve hacer prevención porque tampoco tienen agua. Quisiera que se queden una semana para ver cómo es”, expresó ante una situación más que compleja, con temperaturas que llega a los 42 grados.
De la misma manera, cuestionó que ni desde el Ministerio, ni desde el hospital o el municipio los abastecen de los elementos de trabajo que requieren, desde cintas métricas hasta mochilas, razón por la que en muchos casos deben proveérselos por sus propios medios. “Para las vacunas, a veces tenemos que comprarnos las conservadoras. Hasta la Cruz Roja me manda un mensaje de aliento para seguir”, dijo. Aseguró que pese a que desde el Ministerio de Salud les piden que envíen el listado de lo que requieren, los pedidos nunca son respondidos.
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