El tiroteo ocurrido en reconocido bar del Paseo Güemes, que podría haber terminado en tragedia, abre un interrogante acerca de qué pasaría si en nuestro país la libre portación de armas fuese legal.
Momentos de extremo terror se vivieron en ayer por la noche en la cuidad de Salta, cuando un joven, aparentemente en estado de ebriedad, realizó tres disparos con un arma de fuego hacia trabajadores del lugar, luego de que le negaran la atención.
Según testigos, el sujeto se encontraba ebrio; como le pidieron que se retirara, se puso agresivo, y luego regresó al bar con un arma.
Afortunadamente, ninguno de los tres disparos que realizó, según contó uno de los empleados, llegó a herir a los presentes. “Un cliente vino a consumir de mala manera, le negamos la atención porque estaba muy ebrio, y se puso agresivo. Estaba muy ebrio”, contó a uno de los empleados del bar.
La Policía todavía no puedo dar con el paradero del agresor, a pesar de que hay cámaras de seguridad en el lugar. También hay imágenes, captadas con celulares desde bares aledaños, del momento en el que el hombre dispara y la gente corre asustada; y de cuando este sube a su vehículo para huir.
¿Libre portación de armas?
Este episodio violento ocurrido en el centro de nuestra ciudad es sólo una muestra de lo que podría llegar a suceder si en la Argentina se aplicaran políticas extremas y efectistas como la libre portación de armas, que pretenden instaurar desde ciertos sectores como solución a los problemas de inseguridad.
Diversos estudios demuestran, en cambio, que la libre portación de armas incrementa los niveles de violencia y delito. Por ejemplo, un estudio publicado en 2019 en la revista Journal of Empirical Legal Studies estimó que los delitos violentos aumentaron entre un 13% y un 15% debido a la adopción de leyes que permiten la posesión oculta de armas en algunos países.
Estas investigaciones cuestionan y refutan con cifras lo que se propone desde el espacio de La Libertad Avanza, con Javier Milei a la cabeza, quien en varias ocasiones señaló que “aquellos Estados que tienen libre portación de armas, tienen muchos menos delitos; vos tenés obligados a estar indefensos a los honestos”.
La sociedad argentina no está pidiendo armas, sino seguridad. Debe ser el Estado quien diseñe políticas de seguridad eficaces que permitan avanzar en la reducción de los índices de criminalidad y de inseguridad. Ante la demanda ciudadana de políticas públicas reales y efectivas para reducir los índices de inseguridad, estas deben formar parte de todas las gestiones de gobierno, para evitar que las propuestas extremistas y sin asidero proliferen y se posicionen como posibles soluciones.
Es que los datos muestran que la ausencia de esas políticas públicas o la ineficacia de las mismas contribuye a que las falsas soluciones aparezcan como alternativas válidas.
También, como lo demuestra este caso en Salta, se debe avanzar en una restricción de las armas de fuego, sobre todo, ante la aparición de voces que buscan relativizar los enormes riesgos de liberar las armas.
