El 2026 no arrancó tranquilo en la Universidad Nacional de Salta. El problema del pago del aguinaldo, la falta de información, los contratos que vencieron el 31 de diciembre y un presupuesto cada vez más insuficiente armaron un combo que todavía genera problemas. Así lo describió el docente universitario Rubén Correa, que apuntó tanto a la gestión nacional como al rectorado actual.
En diálogo con Infinito FM Correa explicó que el fraccionamiento del aguinaldo no es nuevo.
“Hace más de 15 años que se paga en partes. En su momento se decía que era para evitar el impuesto a las ganancias. Era un argumento viejo, pero se convirtió en costumbre”, recordó.
Sin embargo, este año la práctica se volvió confusa: “la gente fue a cobrar y no entendía si eso era sueldo, aguinaldo o qué porcentaje”.
Recién después del reclamo del gremio docente llegó una explicación oficial. “Sacaron un comunicado después de que ADIUNSa reclamó, diciendo que ya estaban completos los trámites para que el banco liquide el aguinaldo. Y recién hoy apareció ese 30% restante”, detalló.
“Esto no pasó solo con docentes, también con los no docentes”, aclaró y dijo que el problema del aguinaldo se suma a una situación más grande. “Muchos contratados llegaron hasta el 31 de diciembre y les dijeron que vuelvan en febrero. Eso, en los hechos, es no pagar enero”, advirtió.
Consultado sobre en qué áreas ocurrió, fue cauto pero claro: “No podés paralizar toda la universidad, así que algunos sectores siguen, otros no. Pero la lógica es la misma: cada peso que hay va a un fondo de emergencia económica”.
“El problema más grande de la universidad es que hay cargos docentes que no están financiados por el gobierno nacional”, afirmó.
Correa puso el foco en el contexto general: “venimos con una crisis presupuestaria desde 2022. El último presupuesto más o menos acorde fue ese año”.
Y detalló:“en 2023 ya hubo recortes, después del paso de las PASO se congelaron partidas y cargos. En 2024 arrancamos sin presupuesto. En 2025 seguimos sin presupuesto. Todo eso genera un desfasaje enorme”.
Sobre la actual gestión, fue directo: “se siente la motosierra. La motosierra nacional y también cómo se aplica desde el rectorado que asumió en mayo”.
También hizo una autocrítica hacia gestiones anteriores. “Durante años la universidad fue creando cargos por la expansión de carreras, algo lógico, pero advertimos que muchos de esos cargos no estaban financiados”, señaló.
Otro punto que encendió alarmas es la situación del centro universitario en Cafayate.
“Cafayate nunca estuvo financiado por Nación. Desde 2010 se sostiene con esfuerzo propio de la UNSa”, explicó.
“La idea original era que fuera un polo regional, con licenciaturas y hasta un doctorado en turismo”, sostuvo.
Por eso cuestionó el anuncio de una nueva licenciatura en la capital. “Mi preocupación es que termine vaciando la tecnicatura en Cafayate. La universidad debería salir del enclaustre de Salta Capital, no volver siempre al mismo lugar”, indicó.
Sobre el debate por los perros del campus, Correa pidió ampliar la mirada: “No es solo una cuestión animal. Es una cuestión de salud pública y de convivencia universitaria”.
Recordó que los animales acompañan a los celadores en sus recorridas. “Los celadores recorren todo el predio y los perros son su compañía permanente. Eso se fue generando naturalmente”, explicó.
Finalmente con una frase, sintetizó el momento que atraviesa la UNSa:“La manta es corta. Y cuando la manta es corta, siempre alguien queda con frío”.
