Mientras en LLA intentan colgarle la medalla a Milei, el Gobierno provincial recuerda que puso más de $6.100 millones para evitar que se frenara una obra que empezó con Alberto Fernández.
El nuevo puente sobre el río Vaqueros finalmente quedó habilitado y, como suele ocurrir con las obras públicas que llegan después de años de espera, no tardaron en aparecer quienes quieren quedarse con la cinta, la foto y la autoría. En Salta, la inauguración terminó convertida en una nueva disputa entre La Libertad Avanza y el saencismo, dos espacios que parecen competir por demostrar quién tiene derecho a decir “esto lo hicimos nosotros”.
Desde el sector libertario salieron rápidamente a presentar la obra como parte de los resultados de la gestión de Javier Milei. La propia estructura comunicacional de La Libertad Avanza en Salta viene destacando desde hace meses que el Gobierno nacional avanzó con los trabajos y que Vialidad Nacional destinó fondos para obras viales en la provincia, entre ellas el nuevo puente de Vaqueros.
El viernes, durante la inauguración, la disputa volvió a quedar expuesta. Mientras el oficialismo provincial reivindicó el esfuerzo realizado para sostener la construcción, desde el espacio libertario insistieron con la idea de que se trata de una obra financiada por Nación. “Menos relato. Más gestión. Más obras. Más libertad”, fue el mensaje elegido por dirigentes libertarios para acompañar la difusión del avance del puente.
El problema es que la historia de la obra no empieza con Milei. El proyecto fue formalizado durante la gestión de Alberto Fernández y la planificación de la obra, que incluye dos puentes y aproximadamente cuatro kilómetros de autopista y circunvalación, se remonta a varios años antes. En 2022, el propio Gobierno provincial anunciaba la firma del contrato con financiamiento de Vialidad Nacional, por entonces bajo la administración del Frente de Todos.
De hecho, en abril de este año, el senador provincial Daniel Moreno, exintendente de Vaqueros, salió al cruce de la senadora nacional Emilia Orozco precisamente por este intento de apropiación política. “Este proyecto no empezó ahora. Se comenzó a gestar en 2016 desde la Municipalidad de Vaqueros, cuando ni siquiera existía La Libertad Avanza”, sostuvo.
El Gobierno de Sáenz sostiene que, frente a las demoras nacionales, la Provincia terminó poniendo más de $6.100 millones para sostener la obra y evitar que la empresa paralizara los trabajos. El propio gobernador aseguró ahora que Nación ya reintegró $3.600 millones y que seguirá reclamando el resto.
La Provincia ya había explicado durante el año que estaba asistiendo financieramente a una obra que formalmente corresponde a la órbita nacional. En agosto, Sáenz había dicho que Salta estaba poniendo recursos propios para sostener el puente y otras rutas nacionales y que reclamaría el reintegro de cada peso. “Estamos aportando recursos provinciales para que las empresas puedan continuar trabajando y las obras no se paralicen”, sostuvo entonces.
El saencismo, sin embargo, tampoco tiene demasiado margen para presentarse como propietario exclusivo de la criatura. El proyecto fue licitado durante el gobierno de Fernández y originalmente se financió con recursos nacionales. Incluso el propio Gobierno provincial reconoce que la obra se ejecuta en el marco de compromisos de Nación y que los fondos provinciales fueron utilizados para sostener su continuidad frente a las demoras.
La discusión, entonces, tiene algo de pelea de adolescentes por quién tuvo primero la idea, quién pagó la última salida y quién merece quedarse con el crédito. LLA quiere instalar que Milei hizo avanzar una obra que durante años estuvo trabada; el Gobierno de Sáenz responde que, sin los más de $6.100 millones que puso la Provincia, el puente podía seguir esperando. Y en el medio queda un dato bastante menos marketinero: el proyecto atravesó gobiernos nacionales y provinciales de distintos signos, tuvo financiamiento nacional, sufrió demoras y terminó necesitando una asistencia extraordinaria de la Provincia para llegar a esta instancia.
