Luego del exitoso concierto de apertura, la Orquesta Sinfónica de Salta presentará su segundo concierto de la Temporada 2020, el viernes 13 de marzo, a las 21.30, en el Teatro Provincial de Salta (Zuviría 70).

El concierto será especial por dos motivos: Por un lado, dará comienzo el ciclo “Beethoven, 250 años”, que se realizará a lo largo del año en el Teatro Provicial y que se suma a los festejos mundiales por el Natalicio del genial compositor; y por el otro, porque se interpretará, en estreno, una obra de la talentosa Amy Beach, en adhesión al Mes de la Mujer.

Primeramente, se interpretará “Sinfonía Nº 1 en do Mayor, Op. 21” de Ludwig van Beethoven; y luego “Sinfonía en mi menor, Op. 32 Gaélica” (Estreno en Argentina) de Amy Beach.

Las entradas podrán retirarse desde el miércoles 11 de marzo en Boletería del Teatro, Zuviría 70. En esta ocasión, el sistema será por canje: se solicita al público colaborar con una botella de agua de 2 lts, que se canjeará por una entrada sin ubicación. Todo lo recolectado será destinado a las comunidades del norte nuestra Provincia.

Ludwig van Beethoven nació en Alemania, en 1770. Era hijo de un director de orquesta que advirtió sus grandes cualidades para la música y desde muy pequeño lo obligó a practicar constantemente. Fue becado para estudiar en París pero la muerte de su madre lo obligó a volver a Bonn para colaborar con la crianza de sus hermanos. Gracias a numerosas colaboraciones pudo retomar sus estudios en París.

La “Sinfonía N°1” compuesta entre 1799 y 1800, continúa la línea clásica de Haydn y de Mozart, exponentes del clasicismo vienés. Fue dedicada al Baron Gottfried, diplomático y compositor aficionado, masón como Mozart. Esta Sinfonía fue gratamente recibida por su sorprendente caudal de emociones, brío y vitalidad. El Primer movimiento presenta un carácter marcial de la época revolucionaria. El Segundo movimiento: Andante-Cantabile, empieza con un delicado minué aunque la sonata está presente. El piano le permite intimismo y profundidad. La verdadera innovación está en el Menuetto- Allegro del Tercer movimiento, el primer gran paso hacia los grandes scherzi de otras sinfonías. El Cuarto movimiento, Finale- Adagio se inicia con un fortissimo y un piano contrastante con escalas diferentes. Esta introducción es muy original y diferente, se presenta con una sonata chispeante, como los finales de las Sinfonías de Londres de Haydn. Al finalizar parece imponerse el carácter militar de la sobre el espíritu despreocupado y risueño del movimiento. El joven Beethoven, protegido por nobles vieneses, admiraba al Gran Corso, enemigo de Austria, se identificaba con su espíritu dominador. Con su Primera Sinfonía ha iniciado la gran revolución de la música sinfónica.

Amy Beach (1867-1944) Una de las primeras mujeres compositoras de los Estados Unidos. Su primera gran obra fue una Misa. Su lenguaje es tonal y romántico, semejante al de Johannes Brahms. Su música es un intenso epítome y de alguna forma puede resultar algo anacrónica debido a la época en que vivió y por ser una pionera en la composición, en los Estados Unidos.

La “Sinfonía en mi menor” la convirtió en una compositora de renombre. Tras escuchar la “Sinfonía del Nuevo Mundo” de Dvorak, Beach decidió acudir a su pasado irlandés para tomar cuatro melodías sencillas que sirviesen de esqueleto a su sinfonía. Sobre esa base, Beach construye una imponente obra romántica pero con un trasfondo de calidad que se deja entrever desde los primeros compases.

Fuente: Parte de prensa

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