El reciente decomiso de productos pirotécnicos en el local principal de la empresa Monterichel, considerada la mayor firma de la Provincia, fue presentado como la muestra del control rigido que están realizando tras las criticas por los estruendos de navidad. Sin embargo, el operativo, a pesar de ser correcto, dejó más preguntas que respuestas.
Es que apenas 10 cajas de cañitas voladoras, 10 morteros de colores y 5 tortas de colores, entre otros productos menores, generó incredulidad. ¿Eso es todo lo que se comercializa en uno de los principales centros de distribución de pirotecnia? ¿O estamos ante una puesta en escena donde lo «menor» se decomisa para dar la sensación de cumplimiento de la normativa?
Tras este show municipal, Matías Muntowyler, Director General de Control Comercial, destacó: “Estamos trabajando intensamente para garantizar el cumplimiento de la normativa y ser estrictos con quienes incumplen. Seguiremos recorriendo los locales para garantizar la seguridad de los vecinos”.
Y agregó: «Los operativos continuarán en los próximos días en distintos puntos de la ciudad. Cabe recordar que en la Ciudad de Salta sólo está permitida la venta de pirotecnia lumínica y de bajo impacto sonoro».
Palabras más, palabras menos, lo cierto es que la venta clandestina de pirotecnia sigue siendo un problema grave, tal como quedó demostrado en Navidad.
Mientras en diferentes esquinas de la ciudad se promocionan los cohetes como si fueran pan caliente. Es cierto que se realizaron algunos operativos, sí, pero… ¿qué impacto real tendrán en año nuevo? Veremos, por el momento sabemos que Monterichel tiene 5 cajas menos de cañitas voladoras.
