Diputados constituyó todas sus comisiones esta semana y una de las que más expectativas despertó en el verano fue la de comunicaciones e informática, que seguirá presidida por el cordobés Juan Brügge y tendrá de vice a la radical Karina Banfi.

Por sus manos debería pasar en algún momento del año el proyecto de ley de convergencia digital, prometido por Mauricio Macri en la apertura de sesiones y esperado con expectativas por las empresas de telecomunicaciones.

Hasta ahora sólo trascendió un borrador elaborado por la comisión redactora del Gobierno, integrada por la ex diputada Silvana Giúdice, el abogado Andrés Gils Domínguez y especialistas como Henoch Aguiar y Alejandro Pereyra.

Las telefónicas están furiosas porque esperaban un decreto que las habilite a dar televisión digital hasta tanto haya un marco regulatorio, Macri nunca lo firmó y abrió una fuerte interna en el Gobierno.

Es que como están las cosas, Telefónica y Claro no están en condiciones de brindar cuádruple play porque nunca desplegaron redes de fibra óptica, un servicio que el presidente sí habilitó por DNU hace un año.

El Grupo Clarín, el otro actor de peso, espera la pronta resolución de la Comisión de Defensa de la Competencia que ratifique la fusión de Cablevisión con Telecom, aprobada en diciembre por la Enacom.

Así las cosas, las comisiones de Comunicación del Congreso no pasarán inadvertidas como otros años y el Gobierno, para sacarse presión, dejó que continúen presididas por la oposición, que es en definitiva garante del quórum en ambas Cámaras.

En Diputados seguirá Brügge, procedente de la democracia cristiana pero cercano a Juan Schiaretti. Integra Argentina Federal, el interbloque de los gobernadores que Emilio Monzó considera el único aliado posible para sancionar leyes.

La voz de Cambiemos en estos temas la tendrá Banfi, flamante vice de la Comisión, un cargo que anhelaba el lenguaraz Fernando Iglesias, que pese a su pasión por defender al Gobierno en los medios no fue bendecido con cargos altos en las comisiones. Monzó cree que su vehemencia televisiva no siempre suma en el Congreso.

Con experiencia internacional en la militancia del acceso a la información pública, Banfi viene tallando fuerte en el bloque y hace diez días fue la encargada de pedirle a Leopoldo Moreau que se disculpara con el periodista Julio Bazzán por haber minimizado la golpiza que recibió durante el violento debate de la reforma previsional. “No sé si representa a la gente a un diario”, le respondió el dirigente radical. Y no se retractó.

En Diputados aseguran que el oficialista más fuerte de la Comisión de Comunicación es Marcelo Wechsler, aunque figura como vocal, o sea, no incide en los temarios. Pero puede hablar con funcionarios nacionales y bajar línea.

En el Senado la comisión de sistemas, medios de comunicación y libertad de expresión la preside Héctor Luenzo, de Chubut, que fuera cercano al ex gobernador fallecido Mario Das Neves y en estos días sufre la crisis financiera del sucesor, Mariano Arcioni.

Luenzo es periodista, con trayectoria en su provincia y también en C5N, donde arribó junto a su coterráneo Cristóbal López. El vicepresidente será el radical Juan Carlos Marino, un histórico senador cercano a Enrique “Coti” Nosiglia, que en 2015 lo ubicó al frente de la bicameral de inteligencia pero no logró su reelección. Lo mandó a estudiar sobre telecomunicaciones.

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