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jueves, junio 18, 2026

«La Auditoría está paralizada y nadie sabe quién manda»

La periodista Mónica Avilés en diálogo con Infinto FM criticó el funcionamiento institucional  y apuntó especialmente contra la situación que atraviesa la Auditoría General de la Provincia. Según sostuvo, el organismo se encuentra prácticamente paralizado en medio de una preocupante falta de conducción.

«Hoy la Auditoría está congelada. Nadie sabe qué tiene que hacer, nadie sabe quién conduce y nadie sabe para dónde va el organismo», afirmó.

La conductora de Día de Miércoles consideró que la crisis de la Auditoría no es un hecho aislado, sino el reflejo de un deterioro más amplio que afecta a la política y a las instituciones provinciales.

«No se puede tener organismos tan importantes funcionando de esta manera. Las instituciones tienen que dar respuestas y cumplir el rol para el que fueron creadas», señaló.

También cuestionó la demora en la resolución de procesos administrativos que afectan el normal funcionamiento de organismos de control.

«No se puede estar eternamente en un limbo. Si hay planteos, denuncias o pedidos de juicio político, deben investigarse y resolverse. Lo que no puede pasar es que todo quede suspendido indefinidamente porque eso termina deteriorando la credibilidad institucional», sostuvo.

La periodista fue más allá y vinculó estos problemas con una degradación general de la dirigencia política. «Ha llegado a la política gente que no tiene compromiso, que no tiene trayectoria y que solamente quiere ocupar un cargo. Después la gente termina pensando que lo único que les interesa es cobrar, porque no hacen mucho más que eso», disparó.

En ese sentido, recordó que años atrás los cuerpos legislativos mostraban un nivel de debate muy distinto al actual. «Uno podía coincidir o no con determinados dirigentes, pero había formación, había discusión política y había argumentos. Hoy eso prácticamente se ha perdido», afirmó.

Para Avilés, la desaparición de los partidos políticos como espacios de formación también explica parte del problema. «Ya no existen referentes partidarios como antes. Hay una degradación de todo el sistema político y eso se refleja en las instituciones», aseguró.

Finalmente, insistió en que la discusión no debe centrarse únicamente en los nombres  sino en el funcionamiento del Estado.

«Acá no se trata de hombres o mujeres. Se trata de instituciones que tienen que funcionar. Cuando los organismos de control están paralizados, cuando nadie sabe quién manda o qué decisiones se toman, el problema deja de ser personal y pasa a ser institucional», concluyó.

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