La avioneta que cayó en Rosario de la Frontera cargada de cocaína vuelve a mostrar una dinámica que no puede analizarse como un caso aislado. Este episodio permite recuperar una de las observaciones más importantes del libro Salta:el narcopoder, escrito por el fallecido periodista Sergio Poma.
El texto sostiene que la aparición de narcoavionetas no es un fenómeno repentino ni un nuevo formato, sino una fase superior de un proceso que se consolidó durante décadas con el contrabando. El libro no profundiza en el tema —lo menciona de manera sintética— pero su advertencia resulta especialmente pertinente frente a hechos como este.
La estructura operativa observada en Rosario de la Frontera coincide con lo que la publicación describe: la aeronave reemplaza al vehículo cuando la velocidad es un factor imprescindible, pero el principio operativo es el mismo. Para que una avioneta aterrice, descargue y desaparezca, debe existir un control previo del territorio. Este control incluye caminos internos, campos sin vigilancia formal, vehículos de apoyo, abastecimiento de combustible, coordinadores locales y capacidad de mover la carga en minutos.
El caso reciente confirma esa lógica. La avioneta, el vehículo de apoyo, etc, forman parte de un mecanismo coherente con lo que ya estaba advertido.
Salta: el narcopoder es un libro con limitaciones evidentes: su tratamiento es general y, en varios apartados, la investigación queda enunciada más que explorada.
Sin embargo, pese a esas falencias, el libro contiene un acierto que hoy resulta central para comprender la realidad: advierte que las narcoavionetas no son un fenómeno aislado ni reciente, sino la evolución lógica de un sistema de circulación que comenzó mucho antes.
El autor sostiene que la ruta aérea no reemplaza a las rutas históricas: se superpone. La avioneta aparece cuando la velocidad y la autonomía se vuelven decisivas, pero opera sobre una estructura previa que ya controlaba territorio, mano de obra, caminos internos y relaciones políticas locales.
Por eso, a pesar de sus límites, el libro merece ser leído. No porque resuelva el mapa completo del narcotráfico en Salta —no lo hace—, sino porque identifica los origenes del proceso.
Las imputaciones y el dueño de la finca
La jueza federal de Garantías, Mariela Giménez, dictó la prisión preventiva para los cinco acusados, fijando un plazo de seis meses tanto para la investigación como para la detención.
Los pilotos bolivianos Quinteros Peredo y Mercado Cuajera fueron imputados como autores del delito.
Como partícipes necesarios, fueron acusados los salteños Julián Darío Mansilla, Jonathan Alejandro Gómez y Jorge Alberto Cuellar, quienes habían sido detenidos en una zona rural de Rosario de la Frontera el martes, tras la caída de la aeronave. En tanto se conoció que el dueño de la finca donde aterrizó la avioneta es Mario Luque, aunqye tendría arrendadas las tierras a Emilio Olmedo.
