El litio se cuela en cada discurso de los candidatos de la oposición y se prenden los reflectores hacia el titular de Recursos Energéticos y Mineros.
Las elecciones del próximo 14 de mayo habilitan un escenario de discusión en el cual indefectiblemente se encuentra el litio, un mineral estratégico para la transición energética que ha encarado el mundo y cuyas mayores reservas se encuentran en el “Triángulo del Litio” que integran Argentina, Chile y Bolivia, concentrándose en el caso local en las provincias de Salta, Jujuy y Catamarca.
Así, todo el arco político opositor coloca al mineral considerado como el “oro blanco” del siglo como la solución a la pobreza estructural que asola a la provincia desde hace varios años. Como contrapartida, muchos citan el antecedente del petróleo en el norte salteño: advierten que el marco regulatorio actual terminará dejando pueblos pobres y empresas extranjeras ricas, como sucedió con General Mosconi en el departamento San Martín.
“Sin ir en contra de las inversiones consolidadas y sin amenazar la seguridad jurídica de las mismas, proponemos una intervención del gobierno provincial con una participación del 51% (…). Es una decisión política la que nos va a permitir modificar la matriz productiva, las lógicas de distribución y desarrollo económico local sustentable”, aludió Mauro Sabbadini, candidato a gobernador del Partido Felicidad.
Del otro lado de la “grieta” también hay sugerencias para la regulación del litio. El dirigente radical y candidato a gobernador de Juntos por el Cambio, Miguel Nanni, planteó la importación del modelo jujeño impuesto por su correligionario Gerardo Morales. “Jujuy participa de las regalías mineras como las otras provincias, pero, además, se mete en las empresas y toma el 10% de las ganancias netas que producen”, dijo Nanni a FM La Cuerda.
Cualquier modificación al actual esquema en torno a la minería del litio pone en apuros al titular de la compañía estatal Recursos Mineros y Energéticos de Salta (REMSA), Alberto Castillo, quien supo forjar relaciones con las empresas multinacionales y otras locales al calor de las millonarias inversiones en la actividad. De hecho, “Beto” Castillo parece ser más un vocero de las mineras que funcionario del Gobierno Provincial.
Las propuestas de la oposición sobre el litio se multiplican en pleno proceso electoral, lo que mina el capital político del oficialismo provincial al no ensayar respuesta alguna a la temática. Como el salmón, Castillo parece ir contra la corriente: mientras su jefe político Gustavo Sáenz rubrica acuerdos con sus pares gobernadores y con el Gobierno Nacional para impulsar una agenda industrial, una demanda de gran parte de la sociedad, el ex PRO lanza dardos contra cada medida que amenaza con eclipsar su relación con las empresas.
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