La actuación de Matías Asennato sacudió los cimientos de la confianza sobre los controles de alcoholemia- a las claras selectivos- que se realizan los fines de semana. Es que el escandaloso encubrimiento al presidente de Aguas del Norte, Ignacio “Nacho” Jarsún, quien fue sorprendido manejando con 1,24 g/l de alcohol en sangre pone en evidencia, además de la falta de responsabilidad del funcionario municipal, un sistema que permite que miembros de las familias conocidas de Salta se sientan intocables.
Según los registros, Jarsún intentó evadir la multa y evitar el secuestro de la camioneta. En lugar de hacer cumplir la ley, Asennato habría protegido a Jarsún que, al conducir ebrio, no solo puso en riesgo la vida de otros sino que violó una norma que la deben respetar todos los salteños.
Federico Artaza, el inspector de tránsito que llevó a cabo el operativo, no se guardó nada al hablar sobre la presión ejercida por el ex afil urtubeicista ahora bajo el ala de Morello. “La persecución de Matías Asennato se profundizó cuando, en abril, hicimos un operativo nocturno sobre avenida Yrigoyen. Paramos una camioneta y era un funcionario provincial. No quería hacerse la alcoholemia porque iba a salir en las noticias. Cuando finalmente se la hicimos, dio positivo y llamó. Me pasó el teléfono y Asennato me pidió que lo deje ir. Yo le dije que no podía hacer eso”, explicó Artaza.
Y continuó: “Cuando vio que me negaba, me dijo que era una orden que lo dejara ir. También me negué. La multa ya estaba hecha y solo faltaba hacer el acta para retenerle la licencia al funcionario. Le pedimos que viniera a firmar el acta para que se hiciera responsable si más adelante chocaba con alcohol en sangre”, afirmó Artaza.
Por esto, el inspector fue suspendido durante 10 días sin goce de sueldo simplemente por cumplir con su deber. Este acto de represalia contra un trabajador que se atrevió a hacer lo correcto, no fue la primera vez que ocurrió según comentan off the record varios «zorros». Vale recordar que el hijo del propio intendente e incluso monseñor Cargnello fueron protegidos pese a estar en evidentes faltas.
Artaza resaltaó: “A cualquier ciudadano que circule en estado de ebriedad le retienen la licencia y el vehículo. Este funcionario cometió una violación a la norma y deberán hacerse cargo el juez de Faltas. No se subió al sistema nacional la inhabilitación de la falta. Lo ocultaron porque se trataba de este funcionario. Es un hecho de corrupción y no es justo para los vecinos”.
Se ventiló que habría aparecido una cédula verde en la que figura la camioneta a nombre de la empresa Nubes S.A. firma relacionada a los dueños de Metalor, con quien se sospecha que tendría algunos negocios en común el ex rugbysta.
El vehículo fue al canchón, pero poco se sabe de su destino. Alguien sancionó a Jarsún? La camioneta fue devuelta? A quién? Esto permanece todavía en las penumbras de la burocracia para conveniencia de los poderosos interesados.
Este escandaloso encubrimiento no es un hecho aislado; revela un patrón de impunidad que se ha convertido en la norma. En un municipio serio este tipo de conducta debería llevar a la renuncia inmediata de Asennato.
La gravedad de lo que ha hecho no puede ser subestimada. Encubrir a un funcionario que conduce ebrio no puede seguir siendo tolerando.
Es hora de que se tomen medidas drásticas: ¿hasta cuándo permitirán los salteños que la impunidad y el encubrimiento sigan siendo moneda corriente?
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