La letrada, con más cuarenta años de trayectoria marcados por el compromiso, fue convocada a “Tenemos que hablar”, el ciclo de entrevistas de Opinorte y compartió un valioso testimonio en el que, en una acción valiente, decidió repudiar al dictador Jorge Rafael Videla en plena dictadura cívico militar. Esa acción le trajo represalias pero también marcó un camino de coherencia en el ejercicio de su profesión.
María Eugenia además de abogada es dramaturga y está vinculada al teatro desde hace décadas. Esa condición, no sólo le permitió desarrollar su faz artística, sino también sostener una personalidad sensible y perceptiva.
En el año en que se cumplen 40 años de la restauración de la democracia en Argentina, Yaique contó cómo y por qué la Universidad Católica de Salta le negó la medalla por haber logrado el mejor promedio en la carrera, luego de rechazar sentarse en la misma mesa de alguien que “traía las manos manchadas de sangre”.
“Antes que dijeras que una temática sería los cuarenta años de la Democracia no pude dejar de percibir que tenía que ver con hablar con lo que no nos pasó, de lo que no se decía en la época de la dictadura, el período más nefasto que no se debería repetir, para eso lucho todos los días”, contó.
La UCASAL y la torpeza de la dictadura
Maria Eugenia Yaique contó que cursó la carrera de abogacía en la Universidad Católica de Salta porque no había posibilidades de cursarla en otra provincia.
“Yo tenía 17 años, en plena dictadura entraba a la Universidad Católica de Salta porque no tenía la posibilidad de irme a otra provincia. Ahora puedo contar con una sonrisa pero fue difícil, en un momento sin querer había sacado equivocadamente un libro de la biblioteca llamado “Cuba electrolítica”, y uno de los curas que daba Doctrina Social de la Iglesia, pasa por mi lado y dice: ¡Cuba! Me hizo pasar un papelón ante 1500 0 2000 aspirantes a ingresar a derecho, diciendo que yo era de izquierda, me hizo salir de la clase como si fuese una persona no grata para la Universidad. Eso fue lo que me signó para reforzar mi idea de combatir a la dictadura, además la ignorancia por no entender qué es Cuba Electrolítica y asociarla con Fidel Castro, significaba un exabrupto”.
Estudiante destacada, promedio más alto y persecución
La carrera de abogacía de Yaique en UCASAL fue realmente notable porque logró sobreponerse a obstáculos oprobiosos para cualquier institución que tenga como finalidad la Educación, sobre todo en el nivel superior.
Café de por medio en el Bar de Letras, recordó el primer episodio como ingresante como la acción de un “autoritarismo es torpe, ciego e ignorante”, pero no todo terminó allí, también fue expulsada de la cátedra de Doctrina Social de la Iglesia porque eligió las cooperativas como tema de un trabajo práctico.
No todo terminó allí, también fue expulsada de una ayudantía de cátedra y el corolario final de una conducta coherente ante el embate de persecuciones y represalias por parte de la Universidad Católica fue nada menos que ante el dictador Jorge Rafael Videla.
“Cuando me recibí, era el promedio más alto de la Universidad, el Padre Requena me dice que tenía que cenar con Videla porque venía a Salta e iba a cenar con los mejores alumnos de todas las universidades católicas. Era un invitado de honor de UCASAL y de la sociedad salteña. Le dije que no elegí estar en la Universidad Católica, estoy de casualidad –estaba becada-, y no voy a ir porque nunca me sentaría con un dictador que tiene las manos manchadas de sangre. El cura me dijo, no sólo acabas de perder la medalla de oro por mejor promedio sino que además sos persona no grata, le dije que para mí eso era un elogio”.
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