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sábado, septiembre 12, 2026

Mónica Juárez y «los ovarios» de una empleada del Gobierno bien remunerada

La diputada Mónica Juárez es un claro ejemplo de la despolitización dominante en el oficialismo provincial. Con el estilo banal y superficial al que nos tiene acostumbrados ahora nos regaló otro video en modo tiktokera donde queda claro que no tiene todos los caramelos en el frasco. 

Nuestros lectores conocen los recurrentes desvarios de los supuestos guardianes de «Gustavo». Pero , aunque cada vez son más desopilantes, es increíble que se sigan superando.

La legisladora, conocida por proponer el día de la empanada salteña, en una publicación para redes aseguró tener “los ovarios suficientes” para dar la cara y salió al cruce contra Emiliano Estrada.

“La diferencia entre algunos hombres y mujeres es que hay mujeres que tenemos los ovarios suficientes como para poner la cara en todo lo que hacemos y otros prefieren dibujar, dibujarse y hacerse los desentendidos sin nombrar a las personas”, dijo con el rostro por momentos desfigurado.

Todo en términos personales, sin atisbos de critica política, la dipu-influencer lanzó verborragicamente: «Yo te nombro Estrada, yo te nombro porque me aparecen más en el TikTok que en el territorio, yo te nombro porque como yo tengo una vida transparente, puedo hablar de los otros”, resaltó.

Y embriagada de valor sostuvo: “yo no soy empleada del gobernador y  a mí no me manda nadie, yo lo que digo me hago cargo”. Dime de que te jactas y te diré lo que adoleces dice el dicho. Y nunca tan oportuno. Si algo está claro es que Juárez no se limita a actuar como sus pensamientos le indican sino que cobra una cifra para nada modesta de 5 millones de pesos por un trabajo que, a ojos de muchos, se traduce en un absoluto vacío, solo a beneficio personal.

Mientras el verdadero trabajo de un legislador —buscar soluciones y representar seriamente— se encuentra en un nivel desastroso, la ex conductora televisiva prefiere descalificar a todos por las redes. Juárez, por supuesto, evade hablar sobre el gran tema del momento: la relación entre un hombre cercano al gobernador y el mundo narco.

La indignación es de mínima: una diputada que cobra millones, cuya labor se limita a la defensa del poder establecido, no puede ser vista como una representante genuina; su retórica, cargada de superficialidad la muestra brutalmente como una pieza más del engranaje gubernamental.

Mónica Juárez es un símbolo de lo que la política debería evitar: un personalismo exacerbado, un discurso sin sustancia y una falta de responsabilidad que, en última instancia, perjudica a todos los salteños.

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