El gobernador habría pedido a la cúpula nacional de La Libertad Avanza que le bajen el tono a la senadora y los candidatos en Salta. A cambio, ofrece votos clave en el Congreso.
La interna de La Libertad Avanza en Salta dejó de ser una discusión de egos para convertirse en una negociación de poder. Según publicó La Política On Line, el gobernador Gustavo Sáenz habría activado gestiones directas con Karina Milei para garantizarse un escenario electoral sin sobresaltos en la provincia. El pedido no fue sutil: un candidato “light” que no complique su proyecto de re reelección. A cambio, sobre la mesa, cinco votos en el Congreso que pueden inclinar la balanza en momentos sensibles.
En ese tablero, la pieza incómoda tiene nombre y apellido: Emilia Orozco. La senadora nacional no solo mide bien, sino que es, según los sondeos que circulan en ambos campamentos, la única figura con volumen político suficiente para disputarle en serio el poder a Sáenz. Demasiado para un gobernador que no quiere sorpresas. Demasiado para una conducción libertaria que empieza a medir cuánto cuesta disciplinar a los propios.
No sería la primera vez. Ya hubo antecedentes de pedidos concretos desde Salta hacia Buenos Aires para moderar a los libertarios locales. El primer pedido fue para que Carlos Zapata baje el tono de sus críticas en redes. Tras un tirón de orejas, el diputado obedeció. Después contra la propia Orozco: sus videos en Instagram y TikTok apuntando contra Sáenz desaparecieron de golpe. La explicación pública fue elegante: “Estaba ocupada en los temas que le importan al país”, dijo en FM Infinito.
La secuencia se repite, pero con una diferencia: ahora el acuerdo no sería solo discursivo, sino electoral. Sacar del medio a Orozco implicaría algo más que silenciarla. Implicaría reconfigurar la oferta libertaria en la provincia para que no represente una amenaza real. Una jugada que, puertas adentro de La Libertad Avanza, empezó a generar ruido. No todos están dispuestos a cambiar competitividad por gobernabilidad prestada.
Mientras tanto, desde las redes, la senadora ensaya mensajes ambiguos, casi en clave interna. “Vení, reíte conmigo. Nunca me postulé… estamos trabajando para Milei 2027”, lanzó, en lo que algunos leyeron como ironía y otros como advertencia. En política, a veces, lo que no se dice pesa más que cualquier declaración.
En la Casa de Gobierno salteña el cálculo es más concreto. La reforma electoral de Milei necesita votos. Sáenz dice tenerlos: tres en Diputados (Pablo Outes, Bernardo Biella y el de la diputada muda Yolanda Vega) y dos en el Senado (Flavia Royón y la jujeña Carolina Moisés). ¿Cederán los capos del partido a las pretensiones de Sáenz por tan poco?
