Si bien es acertada la decisión de fomentar el uso de la bicicleta como transporte sustentable, y con ello la idea de crear bicisendas que protejan a los ciclistas, es claro que aún se deben profundizar en medidas que abarquen a quienes circulan no solo por el centro. De hecho, los barrios periféricos, tienen grandes dificultades para poder circular.
En los últimos años, se ha podido ver un aumento del uso de la bicicleta como transporte, sobre todo en los sectores medios. No obstante, este ha sido el transporte de los sectores más vulnerables desde siempre, fomentado por los precios del transporte público.
Teniendo en cuenta el aumento de ciclistas, el gobierno de Bettina Romero ha dispuesto la creación de bicisendas, un proyecto que fue instalado hace ya algunos años y con mucho éxitos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Estas bicisendas, no obstante, solo abarcarán zonas de macro y micro centro, dejando olvidados una vez más a quienes viven en barrios alejados de la ciudad capital, sobre todo de la zona sudeste y la zona sur que deben atravesar y arriesgar sus vidas en avenidas de muchísimo tránsito vehicular.
Si bien puede considerarse un paso en la estructura urbana de la Ciudad, y es positivo que se fomenten buenas prácticas en el uso de un transporte sustentable y no contaminante, no dejan de llamar la atención algunos detalles. La primera etapa de bicisendas abarca un total de 22 kilómetros y que comprende cuatro ejes: Belgrano de oeste a este, Alvarado de este a oeste, Alvear de norte a sur y colectora Tavella, por J.A. Fernández hasta el parque San Martín, tiene una fecha prevista de terminación entre fines de octubre y principios de noviembre, según informó la Secretaría de Desarrollo Urbano de la Municipalidad de Salta, María Eugenia Angulo.
El objetivo, además de fomentar el uso de un transporte “más saludable” es descongestionar el desbordado centro de la ciudad. Lógicamente pensar que este tipo de política pueda generar un cambio significativo en la reducción del transporte particular deja bastante que desear. Que tantos carriles se acumulen en unas pocas cuadras suena más a una compensación en una ciudad que claramente no está pensada para los ciclistas.
Por otro lado, es necesario destacar que la construcción de bicisendas no se trata de una demanda masiva ni urgente de la población capitalina. De hecho, si pudieran, muchos preferirían contar un mejor servicio de transporte público, y por supuesto, vías fáciles y en buen estado para que esto se consiga. Es más: ¿Se ha visto a algún funcionario municipal usar la bicicleta como medio de transporte para desplazarse?
Mariano Arancibia
