Luego del año electoral, la oposición política en Salta ha quedado desvertebrada. El Frente de Todos y su columna vertebral, el Partido de la Victoria, transcurren el devenir político provincial sin iniciativas. La izquierda apostó a la autoloquidación y si bien la derecha se postula como opositora, tiene lazos de origen con el saencismo.
Una de las referentes del espacio kirchnerista en Salta, la senadora nacional Nora Giménez (FDT), manifestó recientemente que ese espacio político se encuentra en «un proceso de reorganización» a nivel provincial. Lo dijo horas antes de manifestar la adhesión a la movilización de repudio a la Corte Suprema de Justicia denominada “1F”.
El sector político peronista-kirchnerista, no logra reponerse del enorme cimbronazo que le provocó el último proceso electoral nacional, cuando el propósito de consolidarse como espacio político opositor en Salta, fue desarticulado de un plumazo por Eduardo Wado De Pedro. Las presiones del oficialismo nacional obligaron a que en Salta haya un frente único con el Gobierno provincial y en esa ambigüedad transcurrieron las elecciones provinciales y nacionales.
Más allá de la pertenencia o simpatía política de cualquier ciudadano, lo descripto no se trata sólo de un problema partidario interno, ocurre que en sistemas políticos como el de Salta, la hegemonía o en otros términos, la ausencia de una oposición que aporte al equilibrio, es contraproducente.
La diletancia se advierte en los espacios legislativos provinciales y municipales. El Frente de Todos no termina de definirse en Salta y mientras ello ocurre, el oficialismo provincial, con el argumento de la responsabilidad institucional, gana espacio en la Casa Rosada y hasta va por nuevos cargos en organismos nacionales de relevancia.
Este panorama sumado al de la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del Bloque de Diputados en el Congreso, hace aún más difícil el replanteo del FDT en Salta.
En esos términos, tampoco se avizoran otros sectores capaces de asumir el rol opositor. La derecha en sus dos vertientes, PRO y olmedismo, también tienen lazos con el saencismo al menos desde sus orígenes. Cabe recordar que en marzo de 2019 y varios meses después, Olmedo integraba un mismo frente (no inscripto formalmente) con Gustavo Sáenz, otro tanto se lo lleva el PRO, que tiene dirigentes como funcionarios provinciales.
Por el lado de la izquierda, además de haber sido relegada a la periferia política por la votación, se enfrenta a una inexplicable crisis interna que le ha privado de hacer aportes críticos en los últimos meses y esto se puso de manifiesto en la última convención constituyente. (PRA)
