Tras quedar en evidencia el pésimo operativo policial en el clásico entre Gimnasia y Tiro y Gimnasia de Jujuy, en el que la policía tuvo un alarmante desempeño, desde el Ministerio Público Fiscal se anunciaron actuaciones, aunque los antecedentes investigando hechos anteriores, son negativos.
La Fiscalía de Derechos Humanos dispuso una serie de medidas preliminares a partir de la difusión de hechos vinculados al operativo de seguridad desplegado durante el partido disputado en la ciudad de Salta entre Gimnasia y Tiro y Gimnasia y Esgrima de Jujuy, con el objetivo de esclarecer posibles irregularidades en la actuación del personal policial, se informó oficialmente.
En efecto, ante los ojos de todos, se observó un operativo improcedente, ineficaz, provocador, contradictorio y violento, en perjuicio de la parcialidad visitante. Ante los ojos de todos quedó evidenciada la falla en los controles de acceso (cacheo), la provocación de efectivos policiales descolgado banderas cuya colocación había autorizado la propia policía y hasta un efectivo insultando y escupiendo a los hinchas jujeños y otro invitando a pelear a un jugador del equipo visitante.
Todo un compendio de desaciertos al menos llamativos, como si la propia fuerza fue en busca del conflicto en lugar de prevenirlo o disuadirlo en caso de ser necesario.
Es importante señalar que, ante los incidentes, el perjuicio recae ante la entidad organizadora, es decir el Club de Gimnasia y Tiro y que, tras hechos violentos, es la propia policía la que exige un mayor presupuesto para servicios adicionales. De allí que llama la atención como se desarrollaron los acontecimientos.
En consecuencia, eso es lo que debería investigar la fiscal penal de Derechos Humanos, Claudia Geria, quien ya inició actuaciones de oficio, debe ser el móvil de tan evidente improcedencia policíaca.
Sin embargo, en el comunicado oficial, se indica que Geria resolvió intervenir “a partir de la difusión de hechos vinculados al accionar de personal policial durante el encuentro” y que, en el marco de la investigación preliminar, “se dispuso la realización de diversas medidas tendientes a la recolección de información y resguardo de evidencia”.
Como parte de las medidas, la fiscal libró oficio a la Jefatura de Policía “a fin de que informe, con carácter urgente, si por los hechos difundidos en medios de comunicación se habrían recepcionado denuncias policiales vinculadas al episodio”. Raro, difícilmente un hincha que viene por pocas hora a Salta y es tratado con enorme hostilidad, se apersonará ante una dependencia de la misma policía a formular denuncia, no es imposible mas sí, improbable.
Lo que sí pareciera conducente es el otro anuncio, la solicitud de la nómina del personal afectado al operativo “con el objeto de individualizar a los efectivos intervinientes en el operativo de seguridad”.
De igual manera, se solicitó la identificación del o los efectivos que habrían incurrido en presuntas conductas irregulares, tales como el daño de una bandera y la eventual agresión o provocación hacia simpatizantes de la parcialidad visitante, así como la identificación de otro agente que habría incitado a pelear a un jugador del equipo de Jujuy. La información deberá consignar datos personales, número de legajo y lugar de revista actual.
La fiscal de Derechos Humanos tiene en sus manos la posibilidad de reivindicar el accionar de esa área, que no se ha caracterizado por velar por los principios de su funcionamiento y ante casos anteriores, dejó todo sin efecto y sin investigación.
