Una mujer de 69 años, afiliada a PAMI, ingresó con dolor abdominal y debió esperar días para ser operada. Sufrió un cuadro de peritonitis que se convirtió en septicemia y hoy se encuentra en estado crítico, asistida mecánicamente. «Hago esto para evitar casos a futuro porque no sé si mi mamá va a salir”, sostuvo su hija.
El 19 de enero, Érica llamó a una ambulancia del PAMI para que atendieran a su mamá, una mujer de 69 años que presentaba fuertes dolores abdominales. Fue internada en el Hospital Militar por lo que sería un cuadro de apendicitis. Siendo ya sábado, le indicaron a su hija que debían realizarle una tomografía, pero que debería esperar a que fuera día hábil.
El domingo por la tarde, alrededor de las 18 horas, la mujer se encontraba seriamente desmejorada, sufrió una descompensación y comenzó a faltarle el oxígeno. “Tuvimos que luchar para que la lleven a Terapia Intensiva”, recuerda Érica, con quien se comunicaron esa madrugada para informarle que su mamá debía ser operada de urgencia.
Sin embargo, al no contar con un tomógrafo, con medios de traslado ni con un turno en un centro de diagnóstico por imágenes, todo iba a demorar. “Le pregunté al médico si podía morir. Me dijo ‘sí, por un trámite sí’”, contó angustiada la joven. Según le indicaron, el lunes por la mañana la vería un especialista, pero debían contar primeramente con la tomografía, estudio para el que no había turno sino para el martes por la tarde noche.
Pasaron los días y el martes logran realizarle el estudio en Imágenes Jaraba, el centro médico que le corresponde por pertenecer a PAMI. “La operan el miércoles a la mañana y ella ya estaba con la vesícula explotada desde el domingo. Dicen que sale bien, pero la infección se había extendido tanto que le tomó los pulmones. Está con respirador, inconsciente”, señaló la joven sobre el cuadro de peritonitis que afectó a su mamá.
En este marco, cuestionó severamente que “los médicos se comportaban de forma muy desprolija”, brindando a la familia un parte por la mañana y otro por la tarde. “Un día me decían ‘está estable’, al otro día ‘ya le queda poco’”, recordó.
Finalmente ayer, después de casi tres semanas de ingresar la mujer al nosocomio, la joven fue recibida por el director de Terapia Intensiva del nosocomio, Ricardo Rivadeneira. “Me piden disculpas, dicen que fue un error de ellos no operarla de urgencia. Es una señora de 69 años, hoy le hicieron una traqueotomía. El director me dice ‘fue en parte error nuestro y en parte por los trámites y la burocracia’”, señaló con malestar Érica, y manifestó: “Hago responsable al PAMI de mandar a los abuelos a donde no tienen nada. ¿A qué va a ir un abuelo? Al parecer, únicamente operan los días miércoles. ¿Por qué no derivan? Si mi madre se muere es por ellos, y si sale con secuelas es por ellos”.
Así las cosas, adelantó que iniciará acciones legales frente a lo que denunció como un caso de negligencia, y remarcó que no tuvo la oportunidad de dialogar con ninguna otra autoridad del hospital más que con Rivadeneira, que aquel día no se encontraba presente, sino que en su lugar había alguien encargado de la coordinación. “Ellos se están cubriendo, de todo lo que estoy haciendo tengo pruebas. Y tengo que hacer una denuncia para que me den la historia clínica, me dijeron que yo no la puedo solicitar”, continuó Érica sobre la angustiosa situación que tiene hoy a su mamá en estado crítico, asistida mecánicamente.
“No sé por qué le siguen alargando el sufrimiento. Ella está asistida, si le sacan todo lo que tiene no responde. Hago esto para evitar casos a futuro porque no sé si mi mamá va a salir”, expresó con dolor.
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