Los municipios salteños atraviesan una crisis económica profunda: complicaciones en el pago de sueldos, el cumplimiento de acuerdos sindicales y el sostenimiento de servicios esenciales. Así lo reconoció sin rodeos el presidente del Foro de Intendentes y jefe comunal de Apolinario Saravia, Marcelo Moisés.
En ese sentido advirtió sobre una pérdida del 30% en la coparticipación entre febrero y mayo.
Y comentó que muchos municipios aún están pagando en cuotas el aguinaldo adelantado —cubierto con fondos provinciales— y ahora enfrentan el desafío de abonar el bono salarial anunciado por la Provincia, pero sin contar con los recursos suficientes para hacerlo en tiempo y forma.
Tartagal, en problemas
En este contexto, Tartagal se convirtió en el caso más alarmante. Viene de pagar el aguinaldo con una larga demora y al día de hoy no hay ninguna comunicación oficial sobre la fecha de pago de sueldos, ni sobre la propuesta salarial para el segundo semestre. La falta de respuestas de Hernández Berni ya encendió la mecha del conflicto gremial.
Los trabajadores municipales —nucleados en ATE San Martín— decidieron iniciar un paro a partir del jueves 7 de agosto, tras rechazar una nueva espera de 72 horas sin garantías concretas.
El reclamo no es solo por la falta de una oferta salarial, sino también por el incumplimiento de acuerdos anteriores, lo que agrava el descontento y la desconfianza de los trabajadores.
“No hay números, no hay diálogo, no hay ni siquiera un gesto. La asamblea decidió no esperar más”, remarcó el sindicato
Emergencia municipal silenciosa
La situación no es exclusiva de Tartagal, aunque allí se presenta en su forma más grave. En muchos municipios, los intendentes apenas logran sostener los gastos corrientes. El pago escalonado de salarios, el retraso en el cumplimiento de paritarias y la dependencia del Fondo Compensador no son señales de coyuntura, sino síntomas de un sistema municipal al límite.
La advertencia del Foro de Intendentes es clara: si la caída de ingresos continúa, habrá municipios que no podrán pagar los sueldos. La combinación de inflación, recorte de fondos, paritarias acumuladas y falta de respuestas nacionales ha dejado a los gobiernos locales al borde del ahogo financiero.
¿Hasta cuándo?
El caso Tartagal debería ser una alarma para toda la provincia. No hay margen para la indiferencia política ni para la espera técnica. La crisis no solo afecta a los trabajadores municipales: si se profundiza, golpeará directamente a todos con menos servicios, parálisis administrativa y tensión social creciente.
Con urgencia es necesaria una respuesta estructural para evitar el colapso. Y Tartagal necesita asistencia inmediata. Las próximas horas serán sumamente importantes.
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