El precandidato a senador nacional, Juan Carlos Romero, aseguró que de ganar el kirchnerismo, Argentina se encamina hacia el modelo económico venezolano.  A su vez, reconoció con sensatez la necesidad de un diálogo entre empleadores y sindicatos.

Juan Carlos Romero, uno de los políticos con mayor trayectoria en Salta, participa este domingo por la candidatura a la senaduría nacional, esta vez por el espacio de Juntos Por el Cambio. En ese sentido, durante una entrevista con El Tribuno, conversó sobre los desafíos que tienen Salta y el país hacia adelante.

Respecto de los desafíos en el caso de ser elegido nuevamente senador nacional, manifestó que: “(…) nuestra agenda consiste en hacer las cosas que están pendientes y terminar con los proyectos que están en marcha. El Gobierno nacional invirtió mucho dinero en Salta en obras bajo tierra, como cloacas, y hay otras que se ejecutaron en el centro de la ciudad. Muchas de esas obras, en el interior, la gente cree que son municipales o provinciales pero se ejecutan con recursos nacionales, pero no alcanza, falta mucho más. Con respecto a la provincia, me gustaría que quien resulte electo gobernador en la próxima etapa también pueda trabajar junto a los diez legisladores, que pueden hacer fuerza por pelear los temas de la provincia”.

Consultado ante la posibilidad de una reforma laboral, que se deberá dirimir en el Congreso de la Nación, Romero sostuvo “hay que prever no una reforma laboral, hay que restablecer nuevas condiciones. Hoy vemos cómo la tecnología y la robótica pueden llegar a quitar puestos de trabajo, eso está sucediendo en muchos lugares del mundo y nosotros estamos con métodos muy tradicionales o antiguos. Hay que reducir las cargas e impuestos”.

A su vez, habló sobre el acuerdo con el FMI, uno de los puntos más criticados del actual gobierno, frente que él conforma en estas elecciones. En ese sentido, dijo que la situación económica es actual es anterior al gobierno de Macri. Indicó que “la economía está atada a que Argentina corrija el desarreglo de muchísimos años. Nosotros tenemos desarreglos macroeconómicos, que es gastar más de lo que tenemos, no pagar nunca la deuda, defaultear a cada rato, encerrarnos al mundo, aliarnos con Venezuela y no con el resto del mundo. El Gobierno no quiso hacer un ajuste salvaje o fuerte, entonces se vio obligado a tener que pedir recursos afuera”.

Por último, ante la perspectiva de que la fórmula Fernández-Fernández gane los comicios de octubre, sentenció que “volver al pasado es volver a encaminarnos en el modelo venezolano y yo creo que sería una catástrofe para el país”.

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