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miércoles, septiembre 23, 2026

Dos meses tarde: Sáenz sobrevoló el norte inundado y montó su farsa de siempre

Tras semanas de abandono en el departamento Rivadavia, el gobernador apareció con helicóptero, canoa y el mismo discurso de siempre. Su tardía presencia, lejos de aliviar, expuso la distancia que tiene con la realidad.

Dos meses después de que el río Bermejo desbordara y dejara comunidades enteras bajo el agua, Gustavo Sáenz decidió aparecer en el norte salteño. Lo hizo con timing de campaña y formato conocido: sobrevuelo en helicóptero, recorrido breve en territorio y frase lista para los micrófonos: “Somos un Estado presente”, dijo. En Rivadavia Banda Norte, donde la ayuda llegó tarde y a cuentagotas, la declaración sonó más a ironía que a alivio.

Durante semanas, los pobladores quedaron prácticamente librados a su suerte. La asistencia oficial fue escasa y fragmentaria, con intervenciones aisladas como la del ministro Mario Mimessi, que recorrió la zona sin respaldo político sostenido ni un operativo integral. Mientras tanto, familias enteras resistían como podían, entre el agua, el aislamiento y la falta de respuestas.

La llegada del gobernador no trajo anuncios de fondo, pero sí una puesta en escena que no pasó desapercibida. Hubo risas durante el traslado en helicóptero, aun cuando desde el aire se podía ver la magnitud del desastre. Luego, unos pocos metros en canoa de madera para completar la foto.

El itinerario incluyó también Morillo, pero no por iniciativa propia. La visita ocurrió después de que el cantante Cristian Herrera expusiera públicamente el drama de la región. Tuvo que viajar hasta la capital salteña para visibilizar lo que el gobernador parecía no estar viendo. Recién entonces, el mandatario “descubrió” el norte inundado.

El contraste se vuelve más incómodo si se repasan los días previos. Sáenz venía de pasar cerca de diez días en Estados Unidos junto a Javier Milei y, a su regreso, eligió mostrarse en otros puntos de la provincia.

El departamento Rivadavia, sumergido desde fines de enero, no entraba en agenda. Al menos, no hasta que la presión mediática lo hizo imposible de ignorar.

Cuando finalmente llegó, el gobernador eligió la fórmula que mejor domina: la del impacto visual y el discurso de ocasión. Pero en el norte salteño, donde el agua no baja y las necesidades se acumulan y la farsa montada por Sáenz quedó todavía más en evidencia.

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