Urtubey tirando besos.

Urtubey finaliza su ciclo como gobernador con el agua en el cuello: el conflicto docente ya lleva tres semanas, su imagen negativa va en aumento y su compañero de fórmula que prácticamente abandonó la campaña.

La crisis con los docentes coincide con un mal momento en su relación con Roberto Lavagna- con quien tuvo varias fricciones ya- dando lugar a un Juan Manuel Urtubey débil.

Ya no es sorpresa para los salteños que el gobernador se encuentra más afuera que adentro de la provincia, haciendo campaña con plata de todos y que poco y nada le importa la vida cotidiana de la provincia.

Sin embargo, esa actitud tiene su costo político. Es por esto que todo parece ir cuesta abajo en la vida política del gobernador, que últimamente no pega una. Luego de la renuncia de su jefe de gabinete, hace tres semanas explotó un conflicto docente con un paro con alto porcentaje de acatamiento, cuya única respuesta oficial fue un video desmintiendo las reivindicaciones y pedidos del sector docente, y que no tuvo aceptacion en las bases de los educadores.

Para que no ensucien su campaña presidencial, Urtubey apostó a un blindaje mediático a nivel nacional para que  la lucha de los docentes (y antes ocultar todos sus negociados) no se conozca en otras provincias. No hay que ser un especialista para advertir que “Urtubey paga a los medios nacionales para callar lo que pasa en Salta”. Basta con prender el televisor par darse cuenta que no aparece el conflicto docente.

Pero como si eso no fuese suficiente para liquidar su imagen de gobernador, como candidato a la vicepresidencia tampoco le estaría yendo mucho mejor. Y es que parece ser, según dicen los allegados al círculo más cercano de Consenso Federal, Rodolfo Lavagna ya habría abandonado el equipo.

Esto, principalmente, porque los números de intención de voto irían en picada. El juego de “tercer alternativa” no estaría funcionando, y la elección se polariza cada vez más entre  la fórmula de Macri-Pichetto y Fernández-Fernández. Juan Manuel Urtubey sigue apostando a la fórmula, pues ya puso mucho en juego, sobre todo, dinero. Pero, al parecer, que a Lavagna solo le importaría que su hijo Marco Juan pueda renovar su banca (es diputado nacional). Esto ya trasciende en diarios nacionales como Ámbito Financiero.

De hecho, en la mayoría de las exposiciones mediáticas, se lo ve a Juan Manuel Urtubey solo, sin la presencia del exministro de Economía.

Una provincia convulsionada, un poder político débil, y una campaña presidencial que se cae a pedazos: las postales actuales de la historia de Urtubey.

 

Por Alejandro Bustos

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