Desde los departamentos en emergencia sociosanitaria señalaron que el monto enviado a comedores escolares no se actualiza desde el año pasado, pese a los fuertes incrementos que hubo. “La mayoría está en riesgo de desnutrición, pero a ellos no les importa”, aseveraron. Al ajuste no lo paga la casta, lo pagan las infancias.
Docentes de escuelas albergue del norte provincial hicieron pública la situación que atraviesan en los establecimientos de la zona en donde a las malas condiciones edilicias se suma el dinero insuficiente que el Gobierno provincial envía para alimentar a quienes allí concurren. Señalan que deben sostener y contener a las y los estudiantes con sus propios ingresos, hoy disminuidos por los recortes de Nación.
De acuerdo con la información que envió la provincia, se transferirían los siguientes montos: Jornada Simple con Refrigerio $125,00; Jornada Simple con Almuerzo $500,00; Jornada Completa $625,00; Albergue Común y Albergue Permanente $1.250,00. “Estos son los montos que pasaron, son los mismos del año pasado. No han actualizado y la verdad que no alcanza”, sostuvo con preocupación una de las docentes. Sin embargo, aclaró luego: “Hay que pedir la mercadería a cuenta, la carne la provee un papá de la zona. Son 33 alumnos y enviaron 300 mil pesos para todo el mes”.
“La mayoría está en riesgo de desnutrición, pero a ellos no les importa”, lamentó la mujer sobre la desidia que se evidencia por parte del Estado provincial para con una de las zonas más pobres de la Provincia. “La variedad en insumos es escasa y es complicado, y son muchas escuelas así. En Rivadavia, San Martín y Santa Victoria es así de difícil. El abandono por parte del Ministerio de Educación, del Ministerio de Salud, del Ministerio de Seguridad es notorio”
“En estas zonas inhóspitas nadie te va a donar nada y hay muchas necesidades. A la fecha no han llegado ni útiles escolares. Es bastante nefasta la crisis económica, la pobreza y las necesidades que pasan los niños acá”, continuó la docente, que luego describió con desazón la complejidad del escenario con el que se encuentran quienes desempeñan la labor educativa en el norte provincial. “Se los contiene, se ve de buscarles ropa, ropa de cama, los colchones están infestados de chinches. La Municipalidad recibió dinero del Ministerio de Educación, que mandó un millón y medio para todas las escuelas, repartieron para dos escuelas y nos quedamos el resto mirando. Las escuelas acá se sostienen con el sueldo y la buena voluntad de los docentes. El Ministerio nos manda pelados a estos parajes”.
Hizo alusión luego a la quita del Incentivo Docente por parte Nación, y expresó: “Encima que tenemos que poner dinero para sostener las escuelas, nos quitan. Es vergonzoso, no les interesa y es triste porque hay niñitos que esperan que se abran las puertas de las escuelas. Es el único lugar acá en el norte donde tanto los criollos como las comunidades wichí se sienten contenidos, reciben asistencia alimentaria a diario. Es complicado y es vergonzoso, pero es la realidad que vivimos muchos que salimos a las escuelas a sostener lo que la Provincia no hace”
S.D.F.
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