Envalentonados por el fallo en Jujuy, el saencismo decidió llevar la batalla a Tribunales. Cuestionan el cronograma del PJ intervenido y aceleran la disputa por el control del sello.
En Salta, el peronismo hace rato dejó de ser una identidad para convertirse en una herramienta. Y nadie la quiere soltar tan fácil. Es por eso que el saencismo vuelve a la carga por el sello y judicializa el cronograma que la actual intervención, a cargo de Pablo Kosiner y que hoy responde a Cristina Fernández de Kirchner, pretendía.
Al saencismo “le hizo ruido” el cronograma de normalización que estira los tiempos hasta octubre 2026. En el oficialismo provincial lo leyeron como una maniobra para sostener el control desde Buenos Aires.
En este marco, Esteban Amat, ex titular del justicialismo, judicializó el cronograma con un argumento sencillo y filoso a la vez. “Sin fechas concretas, no hay normalización real”. La discusión, en apariencia técnica, esconde una pelea mucho más profunda: quién maneja el sello del PJ en la antesala de las próximas elecciones. El peronismo o el saencismo
En paralelo, el tablero regional sumó una jugada que no pasó desapercibida. En Jujuy, el juez federal Esteban Hansen anuló la intervención partidaria y designó como interventor a Ricardo Villada, histórico hombre de confianza de Sáenz que renunció al PJ tiempo atrás. La decisión fue leída como algo más que un fallo: una señal política que excede los límites provinciales.
La sintonía que el saencismo tiene con la senadora Carolina Moisés refuerza esa línea. Distanciada del kirchnerismo y con gestos hacia el oficialismo nacional, su armado dialoga con la estrategia de Sáenz: reconfigurar el peronismo del norte con mayor autonomía de la conducción nacional y más cerca de Casa Rosada.
La jugada del saencismo es, al menos, extraña. Sáenz construye identidad tomando distancia del kirchnerismo, pero necesita del mismo partido que cuestiona para sostener su armado electoral en la provincia. El PJ, aun desgastado, sigue ofreciendo estructura en todo el territorio, candidatos y una legitimidad que ningún frente (ni súper frente que arma) termina de reemplazar.
En el saencismo están dispuestos a todo. Incluso, llevar la batalla hasta tribunales, confiados en que se repita un fallo como el que obtuvieron en Jujuy.
