A raíz del reclamo de un grupo de vecinos contra el consorcio del barrio privado Los Olmos, Opinorte fue hasta el lugar a corroborar la situación.
En primer lugar, desde el consorcio dijeron que no existe conexión alguna del intendente, Juan Pablo Godoy, con el Ministro Juan Manuel Pulleiró. Según fuentes consultadas en la cartera de Seguridad, tal vínculo es inexistente.
Por otro lado, respecto de las denuncias de vecinos, quienes señalaron que existen fricciones internas, la comisión consideró que se no se registraron denuncias en administración, durante los dos años de gestión que llevan adelante desde 2019 a la fecha, respecto a malos tratos, imposiciones arbitrarias, o desmanejos de algún tipo. Los miembros del Consejo de Administración, seis vecinos que trabajan ad honorem, manifestaron que en el barrio existe un Reglamento de Copropiedad aceptado por los propietarios a la hora de adquirir sus viviendas, además de Reglamentos de construcción y de convivencia y seguridad, aprobados por todos los vecinos que concurren anualmente a las asambleas ordinarias. Estos reglamentos regulan conductas y actos de los vecinos, y la administración y el consejo son los responsables que se respeten estrictamente.
Explicaron que todos los miembros del consorcio fueron elegidos por voto mayoritario en la Asamblea Extraordinaria realizada en diciembre del año 2018, y que el Intendente del barrio no forma parte del consejo de administración, sino que sigue las directivas emanadas de las asambleas soberanas, de los reglamentos y del consejo de administración.
En relación al monto recaudado de expensas, desde el consorcio de Los Olmos expresaron que “la Administración cuenta con un sistema informático contable que permite el registro de todas las operaciones realizadas, que un gran porcentaje de los pagos recibidos por el Barrio se encuentran bancarizados, al igual que el pago de sueldos y contribuciones tributarias (…)” y que se encuentra disponible la información para que cualquier propietario pueda chequear las cifras recaudadas, los egresos y los rubros en los cuales se realizan gastos e inversiones para mejorar la calidad de vida en el barrio. La modalidad contempla la distribución de gastos en partes proporcionales a las superficies de las propiedades.
Opinorte pudo constatar que se encuentran presentados correctamente los balances- aprobados en asambleas- hasta el año 2019 en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas y que los archivos administrativos contables se encuentran perfectamente identificados, ordenados y disponible para consultas puntuales de cualquier tipo. Asimismo, pudo constatar que desde administración pueden acceder a los movimientos bancarios a través de sus correspondientes claves, con total celeridad, para visualizar los ingresos y egresos de fondos y su origen y destino.
Respecto de las denuncias realizadas por supuestas actividades económicas de los miembros del consejo en el barrio, refutaron todas y cada una de ellas:
Sobre las obras de colocación de redes de gas natural en las casas de Los Olmos, la modalidad consiste en la contratación individual de cada propietario con una empresa de gas de su elección. El consejo no interviene en estas negociaciones y aclararon que actualmente existen dos empresas que realizan estas obras. La empresa de Verónica Marcela Esquiú, una integrante de la actual administración, es una de éstas, que según comenta un miembro del consejo que vive en el barrio hace 15 años, “intervino en la primera etapa, haciendo posible que la red ingresara a Los Olmos.
Las inspecciones a obras en construcción, adjudicadas erróneamente al Arq. Rodrigo Montoya –otro miembro del consejo – están a cargo de un profesional ajeno al Barrio, según expresaron, “es un tercero no vinculado al consejo ni al barrio, para evitar suspicacias”.
En cuanto a las clases particulares que dicta Susana Brina en su domicilio, son a pedido de los padres y en carácter de gratuitas. Esta docente ha publicado en su perfil de Facebook que da clases gratuitas de química y física a quienes necesiten terminar sus estudios secundarios.
Por último, y respecto de la molestia de los vecinos de no poder desarrollar actividades comerciales dentro del barrio, debido a la crisis que generó la pandemia y la imposibilidad de muchos vecinos de continuar con sus trabajos, desde el Consorcio aseguraron que es una cuestión fijada por el reglamento, y que “no depende de la empatía de la Administración. Se trata de negocios clandestinos, sin ningún tipo de apego a leyes ni normas, sin controles de ningún tipo y sin habilitaciones de ley”.
