La diputada nacional, María Emilia Orozco, denunció persecución política, mediática y personal. Aseguró que existe una campaña de “desprestigio sistemático” en su contra, impulsada –según ella– por sectores políticos, judiciales y periodísticos vinculados al oficialismo de Salta.
En una entrevista con Infinito, Orozco defendió la gestión del Gobierno Nacional en el Hospital Garrahan y desmintió que se haya querido desfinanciarlo: «Se mejoraron las becas, se hicieron contrataciones y se inició una auditoría. Lo que no cuentan es que había tercerización de servicios con sueldos de millones de pesos, más administrativos que médicos y nula transparencia en el manejo de fondos”.
También negó el cierre del programa de residencias médicas: “es completamente falso. Las residencias siguen funcionando. Se mejoraron los ingresos y se establecieron reglas claras para evitar que se use el sistema sin controles”, afirmó.
Consultada sobre la decisión del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Salta, que la declaró persona no grata, Orozco fue categórica: “me declararon persona no grata por denunciar lo que todos saben pero nadie dice. Hay informes que revelan manejos turbios con fondos que deberían destinarse a mejorar la educación”, indicó.
“La UNSa se ha transformado en un feudo que responde a intereses políticos. Lo único que hice fue preguntar en qué se usan los fondos públicos. Eso, al parecer, molesta», dijo.
La legisladora también apuntó contra ciertos medios de comunicación provinciales que –según ella– forman parte de una persecución personal: “no me entrevistan, me acusan. Se meten con mi vida personal, tergiversan todo lo que digo, y cuando tienen que contar mi trabajo legislativo, lo ocultan”.
“Lo que hacen no es periodismo, son operaciones políticas. Quieren destruirme porque no me pueden callar”, acotó.
“En Salta hay una red de corrupción disfrazada de democracia”, señaló Orozco en una dura crítica al gobierno provincial al que definió como una “casta enquistada” en el poder: “en Salta hay ñoquis, acomodos, familiares de funcionarios cobrando sueldos del Estado sin trabajar, pero nadie dice nada”.
“En el hospital faltan médicos y enfermeros, pero en el Gran Bourg sobra gente tomando café. ¿Eso no les preocupa? A mí sí”, expresó.
A pesar de las críticas, Orozco aseguró que no va a abandonar su banca ni a cambiar su postura: “No me afecta lo que digan los medios comprados. Me afecta ver cómo sufre la gente, ver maestras que tienen que llevar su propio calefactor porque no tienen gas en las escuelas”.
“Yo no vengo de la política. No debo favores. Por eso molesto. Porque digo lo que otros callan”, lanzó.
La diputada expresó su respaldo al gobierno nacional y destacó las leyes aprobadas recientemente: «con la Ley Bases y el RIGI, vamos a lograr que vengan inversiones que nunca llegaron. En Salta se abre una gran oportunidad si nos sacamos de encima a la casta que frena todo”.
“La gente votó este cambio. Votó una forma diferente de hacer política, y eso es lo que estamos defendiendo”, manifestó.
Y concluyó: “Me quieren callar porque no negocio con nadie. Pero no me voy a rendir. Porque estoy acá para defender a los salteños, no a los poderosos”.
