Hace dos meses que no llegan medicamentos desde Nación a los centros de salud. Mientras el saencismo acompaña cada ajuste, la motosierra pasa fuerte por Salta.
Hace al menos 60 días que los centros de salud de Salta no reciben medicamentos enviados por Nación. No es un atraso administrativo ni un problema logístico menor: es un recorte concreto que impacta con fuerza en la atención primaria.
Desde el propio sistema sanitario lo reconocen sin rodeos: “desde abril no se reciben los envíos” del programa nacional Remediar. La frase, seca, sin maquillaje, expone una realidad incómoda: el flujo de medicamentos esenciales se cortó.
La explicación oficial habla de “demoras administrativas” y problemas en licitaciones. Pero en paralelo, el recorte ya estaba escrito: menos ítems, menos envíos y, finalmente, directamente nada. Lo que antes eran decenas de medicamentos, hoy se reduce a un puñado y, en la práctica, ni siquiera llega.
En el medio, la provincia de Salta destina más de 100 millones de pesos mensuales para cubrir lo que Nación dejó de enviar. “Nuestra prioridad es que el paciente no se vea afectado”, señaló Virginia Ocaña, directora de farmacia del Ministerio de Salud de la Provincia. La frase suena bien, pero también funciona como admisión: el sistema depende de un parche constante.
Lo que también resuena en el aire es que, mientras el gobierno de Gustavo Sáenz acompaña en el Congreso buena parte del rumbo nacional, el ajuste no hace distinciones. No hay premio por obediencia.
Cuando faltan remedios en un centro de salud, no hay relato que alcance. Hay filas, recetas sin completar y pacientes que vuelven a su casa con las manos vacías. La motosierra avanza.
